La máxima herramienta del artista

O cómo impedir la fuga de ideas.

Tiempo de lectura: 3 minutos

Aquellos que tengan mentes inquietas conocerán aquella sensación de ir caminando por cualquier sitio y de repente, ese momento eureka que estábamos esperando hace tiempo… un segundo después se desvanece en la memoria.

Escribir es una de las tantas variantes del dibujo que existen. La escritura es la codificación gráfica de ideas. Para el caso del abecedario latino, los signos representan los sonidos del habla, lo que conlleva la dificultad de expresar sistemas de pensamiento que no necesariamente tienen como característica la linealidad del discurso oral. Pero éste no debería ser mayor obstáculo para la escritura dentro de la bitácora personal.

La bitácora es un documento siempre inconcluso y expectante que nos ayuda a afrontar defectos naturales del cerebro. Es conocido que la memoria está lejos de ser un proceso mental a prueba de fallos. Por ejemplo, cuando estoy en situaciones de altísimo estrés soy incapaz de recordar el número de mi móvil o cualquier otra información trivial. No existe nada mejor que permitirse tener una libreta a la mano cuando aquel problema que nos traía locos hace mes y medio se resuelve inteligentemente en una visión fulminante. Si transcurren algunos segundos, esa idea brillante puede desvanecerse y sólo quedará lamentarse por perder el rastro.

Otro desperfecto cerebral es la incapacidad humana de la multitarea. Cuando se están desarrollando ideas complejas, ocurre que queramos pensar en todo al mismo tiempo. La bitácora entonces se convierte en el asistente más conveniente durante el desglose del pensamiento de forma profunda, a diferencia del desarrollo a nivel mental, porque tal como hacen los pintores, escribir permite acercarnos y alejarnos de la imagen para ver el cuadro completo. Así podemos ver la composición general y su armonía con el contexto, o sus detalles más específicos.

Anotar las ideas en un cuaderno también tiene efectos a nivel emocional. Escribir descarga los pensamientos y desahoga la mente, alivia la necesidad de tener que recordar absolutamente todo y al distenderse, el cerebro puede concentrarse de forma más eficiente. Por lo tanto, la ansiedad se reduce y la eficiencia aumenta.

Sin embargo, las inquietudes que tengamos en la vida vibran a baja frecuencia en el cerebro mientras transcurre la cotidianidad. De ahí la conocidísima relación entre el baño y la capacidad de resolver los problemas del mundo. Los procesos creativos a nivel mental nos procuran las mejores ocurrencias en los momentos menos esperados. Llevar una libreta de apuntes es un hábito necesario, en especial para quienes se dedican de una u otra forma a labores creativas.

Podemos ver a la bitácora como una colección de ideas embrionarias, como un lugar para el desarrollo de nuestras habilidades de escritura y dibujo, un seguro para la memoria y la imaginación, el recinto del garabato y el semillero de lo más grandes proyectos.

Un pensamiento en “La máxima herramienta del artista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *