Música, género y estilo

Una de las eternas discusiones al rededor de la música reside en dónde comienzan y terminan los géneros musicales. No pretendo zanjar esta disputa sino subirme al ring con mis propias opiniones sobre este tema.

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Es imposible rastrear el momento en el que el primer sonido se organizó después otro, lo que si se conoce con claridad es que alguna utilidad tuvo que tener ese descubrimiento. El desarrollo de la música estuvo siempre acompañado por esa funcionalidad. El poder de la organización de los sonidos reside en que, al igual que su primo el lenguaje hablado, es capaz de transmitir mensajes codificados que influenciarán a un grupo social a nivel emocional.

La música por lo tanto se convierte en una herramienta capaz de homogeneizar los estados internos de varios individuos. Por lo tanto, su evolución ha estado enmarcada por su uso en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana de las comunidades en las que se gesta.

Uno de los primeros desarrollos musicales fue el asociado a las prácticas rituales. Los caminos de búsqueda espiritual muchas veces se toparon con con sonido. El chamanismo primigenio se sirvió de la música para inducir estados de consciencia alterados y transitar por las etapas del trance, morir y volver a nacer en una realidad desvelada en comunicación directa con otros planos espirituales.

De igual forma la música junto con la palabra, es el vehículo más eficiente de transmisión de información oral. Mediante esta dupla es que se conservaron intactos los textos sagrados de la India y de Grecia. La música dentro de la religión cumple un papel pedagógico que en la actualidad sigue vigente. Tiene cualidades mnemotécnicas y permite la rápida difusión de un mensaje de forma contundente.

Dentro de la tradición cristiana, la música fue un componente fundamental tanto dentro de la liturgia como de la vida monástica. La iglesia fue el seno de desarrollos tan importantes como la aparición de la notación musical, el estudio de la armonía, el surgimiento de la polifonía, el renacimiento del teatro musical con Hildegard von Bingen, la evolución de los coros entre otra infinidad de descubrimientos.

Paralelo al uso religioso de la música, aparece su funcionalidad antagónica, pero que nace en las mismas practicas de cohesión social. La fiesta en un principio es una manifestación ritual. Sin embargo la música popular y de fiesta tomó un camino diferente, alejado de los establecimientos del poder dominante. Las músicas populares son aquellas que dan voz a la persona del común, que expresan sus deseos y sentimientos de la forma más sencilla posible.

Existen además otras músicas que son definitivas a la hora de definir el sentir de ciertas culturas. Podrían llamarse como músicas de trabajo, y ejemplos hay en las comunidades afroamericanas. Los lamentos cantados en las plantaciones de algodón para acompañar las largas jornadas finalmente serían la semilla de prácticamente toda la tradición musical norteamericana.

En la actualidad, en la madre África, los trabajos siguen acompañándose de ritmos que coordinan la producción.

A nivel latinoamericano es importante mencionar que la música de los llanos de Colombia y Venezuela está íntimamente ligada a las labores de ganadería. Dentro de las tradiciones llaneras, el canto une al jornalero con la vaca, y con la fauna de su contexto.

Dentro del desarrollo de la música occidental existe un hito, el nacimiento de la música por la música. En este momento la música se independiza de cualquier referencia narrativa o descriptiva. Ahora nada hace alusión a elemento alguno que no sea propiamente sonoro. Algunos la nombran como música absoluta, sin embargo lo considero como un nombre demasiado pretencioso. Es la música que se ha gestado en la academia, con el método científico en mente, y que ha terminado permeando en menor o mayor medida la cultura musical popular. Uno de los ejemplos más célebres de la música por la música es el Arte de la Fuga BWV 1080 de Johann Sebastian Bach, un estudio del contrapunto a partir de un tema.

Por esta misma línea investigativa es posible ubicar la música experimental, que de un lado se sirve de los adelantos tecnológicos para explorar nuevas sonoridades,indagando en la física de la onda, la construcción de nuevos instrumentos musicales acústicos y electrónicos, las relaciones del sonido con el espacio y con el mismo espectador.

La música que se escucha por las calles, en cualquier esquina de la ciudad es el resultado de la evolución de todas estas categorías y es necesario reconocer que muchas veces para los creadores prima un interés económico y no artístico. Y esto no debería ser motivo de desprestigio, la música usada en la publicidad es ante todo una herramienta de monetización y si cumple la función para la cual fue creada, será buena.

Pero, ¿dónde quedan los géneros musicales? En musicología el género está ligado a la función de la música, por lo que hasta el momento, sólo he hablado de géneros. A diferencia del estilo.

El estilo de la música es el que hace posible diferenciar el barroco del romanticismo. Pero también el merengue de la salsa y el dance del trance. El estilo involucra la forma y el formato con el contexto histórico y geográfico para dar lugar a la infinidad de expresiones musicales diferentes que existen. Algunas de ellas son tan individuales que sería un crimen tratar de encasillarlas dentro de un determinado taxón, por lo que personalmente propongo dejar de pensar en si lo que suena es perico ripiao o vallenato de los años 30 y comenzar a disfrutar de la música conscientemente, teniendo en cuenta qué función le estamos dando en el momento y abriéndonos a nuevos sonidos constantemente.

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