Ley de Parkinson

La administración del tiempo no es asunto de risa

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Los humoristas alimentan las carcajadas de su público a partir de las debilidades humanas. El momento en el que un espectador se siente aludido es el mismo en el que nace la risa. Pero hay ciertas conductas que más allá de haberse instalado en la idiosincrasia como lugar común de burla, se hace necesario que sean revisadas en vez de validadas dentro de ámbitos aceptables. Este es el caso de la procrastinación y la administración del tiempo.

El tema no es nuevo, porque hace 60 años, un académico británico llamado Cyril Northcote Parkinson, publicaba una sátira sobre la burocracia y las eternas desgracias que acarrea sobre el tiempo de quienes fueran a realizar un trámite. El tono jocoso de La ley de Parkinson y otros ensayos no disuade a los lectores de tomar en serio sus postulados. Estamos atados constantemente a una entropía que provoca las mayores pérdidas de tiempo.

Tal como pasa con las leyes de Murphy, donde situaciones inverosímiles son representadas de la forma más pesimista posible, en los tres enunciados de Parkinson se relatan los males provocados por los burócratas. Sin embargo, hablando en serio, sus conceptos han sido acogidos dentro de los estudios de productividad empresarial.

Esto significa, en otras palabras, que el guante nos cae directamente a nosotros al momento en el que decidimos comenzar a dilatar los pendientes. Sin embargo el asunto no es para sentirnos culpables por procrastinar, es más bien poder reconocer tendencias naturales de todo ser humano y convertirlas en herramientas que trabajen a nuestro favor, y para ello no existe mejor método que una adecuada planificación.

I. El trabajo se expande hasta llenar el tiempo del que se dispone para realizarlo.

Esta es la razón por la que dejamos todo para última hora, y si existe posibilidad de extender el plazo, haremos lo que esté a nuestro alcance para estirar la liga lo máximo posible. También es el origen del trabajo por fuera del horario laboral, y reducir el tiempo propio de descanso y recreación. El mejor antídoto es el establecimiento de plazos cómodos. Fragmentar un proyecto en etapas y asignar a cada una de ellas un límite pertinente y agrupar actividades similares facilitará la consecución de los objetivos trazados.

II. Los gastos aumentan hasta cubrir los ingresos.

Este enunciado, más orientado a la administración del dinero, explica por qué es tan cómoda la zona justo al borde de la bancarrota. Es un llamado a la inversión y ahorro de recursos, no sólo monetarios sino también materiales e incluso de espacio y de tiempo. Así como es necesario establecer un cronograma a partir del postulado I, es importante hacer un presupuesto.

III. El tiempo dedicado a cubrir cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia, o ley de la trivialidad.

Esta es la última flecha que Parkinson lanza a nuestro hígado en este escrito. Recuerdo cientos de horas trabajando en múltiples proyectos, discutiendo cosas banales como si deberíamos usar un papel de 80 o de 100 gramos, y apurando decisiones trascendentales en los últimos 5 minutos del encuentro. Es nefasto revisar el historial de un proyecto y darse cuenta de que la mayor cantidad de tiempo trabajado fue en función de nada. En este caso es imperativo tomar las riendas de la situación y evaluar concienzudamente la importancia de las acciones que se están llevando a cabo.

Este enunciado en particular me recuerda al principio de Pareto o ley 80/20, done el creador observó en su tiempo que el 20% de la población concentraba el 80% de la riqueza. Se aplica al análisis de datos en casi cualquier campo del conocimiento. En la gestión del tiempo, sirve para analizar cuáles son las acciones más trascendentales y así poder dedicarles un mayor esfuerzo.

Dicho todo esto, es mi deber decir que una de las tantas caras de la procrastinación es la planeación excesiva. Diseñar eternamente las acciones a seguir resulta ser una trivialidad y propiciará que el trabajo importante llegue a su tope. No hay que abusar del tiempo dedicado a establecer planes. Hay que emprenderlos inyectando la energía necesaria para que la misma inercia sea la que nos impulse.

Esta información será relevante para todo aquel que emprenda un proyecto de la categoría que sea. Sin embargo, dentro del campo cultural es relevante dada la multiplicidad de disciplinas que convergen en la escena, y poder sintonizarlas todas al rededor de la adecuada administración del tiempo es sinónimo de una mejor productividad en un campo en el que es difícil trabajar.

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