Ana Lucía Muñoz en entrevista

Una charla con una percusionista que va marcando el camino al ritmo de salsa.

Tiempo de lectura: 10 minutos

En nuestra entrevista de hoy, les traemos una agradable conversación con Ana Lucía Muñoz, baterista y percusionista que actualmente hace parte de la banda de salsa Toño Barrio. Muchos han disfrutado y bailado con la música de esta agrupación, pero en esta ocasión, aparte de hablar de este proyecto, pudimos conversar un poco más sobre la gestión, la enseñanza y los retos de la vida de los músicos.

¿Por qué la música, y por qué la percusión?

Bueno, yo nací de familia de músicos y de ahí nació obviamente mi amor por la música. La percusión: mi mamá es percusionista de música colombiana entonces desde chiquita pasé por muchos instrumentos, pasé por el clarinete, la guitarra, de a poquitos, pero cuando ya llegó la hora de tomar la carrera, tomar la decisión, me apasionaba mucho la percusión, me parecía un instrumento que tenía muchísima salida, muchísimas esquinas en la música en donde podía funcionar, y tomé esa decisión aunque muchos, muchos, me preguntaron “¿por qué?” y siendo mujer, “¿por qué batería?” Pero creo que fue una decisión que tomé muy consciente a pesar de mi corta edad y creo que no me equivoqué.

¿Cómo decides venir a Bogotá?

Yo estudié mi carrera en Cali desde el 2001 hasta el 2008i, y creamos una banda con un combo de amigos en el 2006, que se llama Toño Barrio y empezaron a pasar muchas cosas en Bogotá. Cali estaba muy estancada en cuanto a lo cultural, no había muchos espacios donde tocar, estaba la cosa muy tirada hacia traer artistas de Puerto Rico, de los mismos que venían todos los años, y aquí en Bogotá estaban pasando cosas muy interesantes con La Mojarra Eléctrica en esa época, con Chocquibtown que estaba surgiendo, todos muy amigos de nosotros, que cuando iban a Cali se quedaban en la casa nuestra, entonces nos contaban lo que estaba pasando en Bogotá, que había muchos muchos espacios para trabajar, los medios de comunicación, todo estaba acá. Entonces coincidió con que me gradué y nos vinimos los doce de la banda (como es una banda de salsa entonces éramos un combo grande), dijimos “¡nos vamos para Bogotá!”. Nos vinimos un tiempo, no a vivir, solamente a hacer unos toques, y nos dimos cuenta de que aquí de verdad había mucho por hacer, trabajarla duro, obviamente, pero nos dimos cuenta de que en Cali no estaba pasando mucho en esa época y decidimos quedarnos acá.

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¿Qué le ha traído Bogotá al proyecto?

A la banda le ha traído cosas muy buenas y cosas muy malas, han sido los extremos. Hablemos primero de lo malo. Bogotá ha sido un filtro, porque es una ciudad muy difícil. Aunque tiene muchas salidas para la música, la mayoría se devolvieron o buscaron otras ofertas de trabajo, porque llegar acá sin conocidos es muy difícil, el clima les dio duro, el movimiento de la ciudad, las distancias… ¡Cali es una ciudad muy pequeña a comparación de Bogota! Entonces sí fue un filtro, desintegró un poquito ese primer combo que se vino. Y allá obviamente nos veíamos todo el tiempo, todo el día ensayábamos, todo el día era muy fácil vernos. Aquí todo cambió cuando llegamos. Entonces esa fue la parte negativa. Cosas buenas, muchísimas. Aquí hemos hecho alianzas muy importantes, con el Ministerio, la Cancillería, y con empresas que en Bogotá apoyan la música, y además con los medios de comunicación, que nos dio el enfoque nacional que desde Cali hubiera sido mucho más difícil.

¿Cuáles son tus otros proyectos actualmente?

Yo trabajo tiempo completo con la fundación de mis padres, que se llama Fundación Grupo Bandola. Es un grupo de 35 años de vida, que hacen música colombiana y son gestores culturales. Tenemos dos festivales en Sevilla, Valle, uno se llama Festival Bandola, que se hace en agosto, en el que invitamos año tras año (llevamos 22 años haciéndolo) a 35 agrupaciones de todo Colombia, tiene joropo, música del Amazonas, de San Andrés, de las costas, del Pacífico, de todas partes del país, y han venido músicos internacionales, entonces es un trabajo que se hace todo el año para que cada agosto podamos hacer ese festival. Y el otro festival es SeviJazz, que es un encuentro de jazz en el pueblito, al que llevamos invitados nacionales y escuelas de jazz de todo Colombia, entonces es como un retiro espiritual para los músicos de jazz, que se van tres días a Sevilla a compartir sus experiencias, a aprender de la música de los demás, entonces ese es un trabajo que se hace todo el año. Con el Grupo Bandola toco batería también, entonces esa es la otra parte de música, la música colombiana con la que yo crecí, con la que nací. Y con ellos trabajo todo el tiempo ayudándoles con las redes sociales, con los proyectos que se presentan a las empresas privadas y empresas públicas, al Ministerio, etc. entonces ese es mi otro trabajo. Aparte, acá en Bogotá se me han abierto puertas en la enseñanza. Enseño música a niños chiquitos, música dirigida hacia la estimulación temprana y hacia abrir todas sus capacidades de aprendizaje por medio de la música, y en la Universidad de los Andes doy clases de teoría musical y solfeo en el Programa de Música.

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¿Cómo crees que estos trabajos fuera de la interpretación enriquecen tu carrera musical?

Yo creo fielmente en que uno como músico no se puede quedar en el hecho de tocar notas, que eso nos lo enseñaron a nosotros en nuestra academia. Los que somos músicos de academia y de universidad tenemos muy pocas herramientas que no sean musicales. Nos enseñaron a estudiar ocho horas diarias, que si no estudiamos ocho horas diarias no vamos a conseguir las metas, a encerrarnos en un cubículo a darle y a darle a una frase, pero no nos enseñaron que el mundo ha cambiado, la globalización, Internet, que tenemos todo a la mano para hacer de nuestra carrera de músicos una carrera mucho más integral. El hecho de gestionar cultura me ha abierto puertas, me ha enseñado a tocar otras puertas que no hubiera tocado si me hubiera encerrado a tocar mi instrumento solamente. Enseñar música a niños que no son músicos, que puede que el día de mañana estudien otra carrera, que vayan a hacer otra cosa, me ha enseñado a tocar vidas por medio del arte que yo estudié, de una manera diferente, a saber que a esos niños en algún momento les van a servir esas bases que yo les estoy dando como herramientas en problemas o situaciones de su vida. Me ha abierto la mente saber que uno como músico debe buscar oportunidades, hay millones de formas para buscar oportunidades, y uno se cierra mucho como “no hay trabajo, no hay nada que hacer”. La sociedad no ayuda tampoco, porque hay un estigma con nuestra carrera en el que es “ah, usted estudió música, ¿usted sí vive de eso? Usted estudió música, ¿y qué hace aparte que sea serio?” Entonces es cambiar ese paradigma de que la música es solamente el que me llamen, hacer una serenata, o tocar en un bar por cover, la música da para mucho más, y la música se debe mirar como un arte global en el que convergen otras artes: la escritura, el teatro, el baile, la charla, la conversación. Uno como músico debe, pienso yo, abrir su mentalidad a todas esas herramientas que le brinda a uno el mundo.

¿Planes a futuro?

No hago muchos planes para el futuro, pero por lo menos uno de mis planes es seguir perseverando en lo que hago, no rendirme, esa es la clave. Hay que tener paciencia, sobre todo con los proyectos propios, no sucumbir ante la inmediatez que nos está proponiendo ahora el mundo, que es como “si no pegó ya, entonces lo suyo no sirve”. Entonces mi plan de vida es tener esa fortaleza, y cultivarme para no dejarme vencer por esa rapidez que me pide ahora el mundo, tener paciencia, ir paso a paso para lograr sostener lo que hago, que los festivales de los que hago parte perduren, que no se tengan que acabar en dos o tres años, que mi grupo que lleva once o doce años de trabajo no se acabe en un año, que mi proyecto de vida, mi familia, mis cosas que tengo ahora vayan creciendo de a poco. Yo creo que a la edad que tengo he logrado cosas muy bonitas, que he logrado darme un espacio, así sea mediano, en la escena musical del país, entonces mis planes son: no echar para atrás, ir paso a paso, así sea lentamente, pero con paso firme seguir avanzando a hacer un buen trabajo.

¿Un momento especial en tu carrera?

Yo creo que han sido los viajes, cuando me han salido viajes por fuera del país con mi grupo. Uno en el momento se emociona mucho de saber que va a girar, y creo que para todos los músicos esos son momentos muy importantes. Pero cuando uno regresa y se da cuenta que con su proyecto, que a fuerza de trabajo y de perseverar logró hacer cosas muy importantes, porque salir del país no es fácil para nadie, entonces ha sido muy enriquecedor llevar mi música a otros continentes y que la gente, en otros idiomas, baile y cante mi música. Esos son momentos que se le quedan a uno en el alma, que gente en la China esté haciendo la clave con la música que uno hace y esté aplaudiéndole a uno, sabiendo que uno viene desde tan lejos, creo que esos momentos no se olvidan nunca.

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¿Qué consejo le darías a músicos y demás personas interesadas en hacer parte de la movida cultural de Bogotá?

Un consejo que le doy a los músicos y los no músicos, porque todos somos un gran colectivo, somos un ecosistema. Los músicos, sin la gente que no va a los shows y que compra la boleta, no existiríamos, y la gente que quiere, si los músicos no salimos a tocar, también quedan con esa falta de la música. Un consejo a la gente que le gusta la música, que no se quede solamente con lo que escucha en la radio, que no se quede solamente con lo que el comercio nos da, que es chévere, pero que hay muchas otras cosas para gozarse y para escuchar. Y hay muchas herramientas, ahorita con internet podemos ver muchas cosas y hay proyectos colombianos que son buenos. Y para los músicos, que busquemos salidas diferentes a las convencionales para mostrar nuestra música, y no perderle la gracia ni las ganas a tocar. Aunque somos una empresa y hay que ver la música como una empresa, no se puede perder la dicha de tocar así sea a la familia, a diez personas, tocar para uno mismo, tocar para el hijo, nunca perder esa dicha que da tocar y acordarnos siempre de por qué tomamos esa decisión de ser músicos, y nunca olvidar por qué tomamos la decisión para no perder el camino.    

 

2 pensamientos en “Ana Lucía Muñoz en entrevista

  1. Ohhhh anita has dado una entrevista muy linda, y no podria esperar menos de ti, tu familia ha hecho un gran trabajo, personas como tu necesitamos por montones para hacer la vida terrenal mas llevadera. Felicitaciones.

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