Sobre los retos creativos

Breve reflexión sobre las lecciones que puede aprender un artista al comprometerse con un reto diario.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Si entramos a Pinterest, Instagram, blogs, etc, podemos ver que existen gran cantidad de retos planteados para todo el mundo. Una fotografía o una ilustración diaria durante un mes, escribir tal cantidad de palabras diarias, o no comer carne todos los lunes. Muchos de estos retos tienen como fin estimular nuestra creatividad, y precisamente por esto resultan muy atractivos, en especial para quienes desempeñamos alguna actividad artística.

Muchos de estos retos están planteados para que formemos hábitos o reforcemos ciertas habilidades. Esto hace que por lo menos los artistas nos volvamos más prolíficos o efectivos en nuestros quehaceres. Si queremos mejorar en dibujo a lápiz, por ejemplo, podemos empezar un reto de dibujar a diario por un mes o unas cuantas semanas.

¿Qué es lo que hace esto con nuestra creatividad? La teoría de que nuestra creatividad es como un músculo no es nueva para muchos. Si estamos trabajando constantemente con ella, la ejercitamos, y le exigimos, lógicamente se desarrollará, igual que cuando practicamos un deporte.  

Esto nos lleva a hablar sobre la constancia, que es algo clave que podemos aprender con estos retos. Muchas veces entendemos que la constancia en estos casos es que sin ninguna excusa debemos hacer la tarea de cada día, sin faltar ni una vez. Pero también entendemos que no estamos libres de eventualidades: tenemos días cargados de muchas actividades, podemos tener viajes, o simplemente un día nos sentimos muy cansados y no pudimos hacer nuestra tarea. Y así como la constancia puede ser sacar media hora diaria para nuestro reto, también es no abandonar la misión, a pesar de que por un día fallemos. No es para nada fuera de lo común sentirse frustrado por faltar algunos días, y abandonar el reto a la mitad. Ser constante también implica tener la conciencia de no abandonar, y aprender a descansar en algunos momentos. Si un día no tomamos la fotografía del día, al día siguiente tomamos dos, por ejemplo, o simplemente seguimos al día siguiente y extendemos el reto.  

Volviendo al tema de ejercitar la creatividad, el hecho de estar de cierta forma presionándonos a realizar alguna tarea a diario, no necesariamente acaba con los momentos de inspiración. Aún podemos (y debemos, casi) aprovecharlos, incluso más. De hecho, algunos de estos momentos pueden surgir naturalmente de la costumbre de la práctica. Si escribimos un poema a diario, no es raro que en cualquier momento se nos ocurra una idea que nos guste para escribir uno más en un día.

Tener un registro de estos retos siempre es una herramienta muy útil. Aparte del registro que en algunos casos es evidente, como la producción artística (un dibujo, un cuento, una canción, etc), es muy útil que registremos otros pasos del proceso. Qué día hicimos qué, si nos gustó lo que hicimos en ese día, y si no, por qué, o las conclusiones y observaciones que pueden ir surgiendo en el proceso. Esto nos ayuda a conocernos más como artistas, a establecer una dirección, o a ir planeando nuevos proyectos. Para esto, una herramienta de organización como un bullet journal puede resultar bastante útil.

Por último, vale la pena agregar que no solamente podemos aventurarnos a empezar los retos que encontramos en la red. También podemos desafiarnos a nosotros mismos, inventar nuestro reto, y conectarnos mucho más con el proceso, lo hacemos algo más personal. ¿Qué es algo que me gusta hacer? O también, ¿qué es eso que aún me cuesta hacer? Podemos partir de este tipo de preguntas, y seguir contribuyendo a nuestro crecimiento como artistas.

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