¡La cosa está candela!

Quedan pocos días para ver a Los Carpinteros en una exposición que está que arde.

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Los Carpinteros es un colectivo de arte formado en Cuba en 1992 por Marco Antonio Castillo, Dagoberto Rodríguez, y Alexandre Jesús Arrechea (quien dejaría el colectivo en el año 2003). En el año 2017 trajeron algo de su gran trabajo a Colombia, que se encuentra expuesto desde el mes de octubre hasta finales de este mes de enero. Esta muestra consiste en dos exposiciones: Hacia una lectura expandida, expuesta en NC Arte, y La cosa está candela, expuesta en el Museo de Arte Miguel Urrutia. Esta última fue la que decidimos visitar.

Andrea Pacheco, chilena de nacimiento pero radicada en España fue la curadora encargada de estructurar la primera retrospectiva en latinoamérica del dúo cubano. En el texto que abre la exposición, nos indica que las obras del colectivo “desafían al público”. Sin duda alguna así fue, a lo largo de la exposición, pues no faltaron los momentos de desconcierto, curiosidad, y sorpresa.

 

Una de las piezas expuestas que más reacciones causa en los visitantes es Sala de juntas, una pieza ya reconocida de Los Carpinteros. Es bastante impactante, y es muy difícil no cuestionarse el por qué de la obra mientras se observa cada detalle y el lugar que ocupa cada elemento dentro de esta estructura caótica, desde un escritorio hasta un trocito de drywall. La belleza de una explosión detenida en el tiempo, la violencia como declaración estética.

La reacción que causa la obra de Los Carpinteros en un público puede deberse en gran medida a que nos presentan imágenes nuevas, cosas que nos cuesta imaginar. En cuanto al uso de los materiales, parece que el colectivo no se limita en lo absoluto, en La cosa está candela encontramos desde lo más común o simple como el cartón y el metal, hasta objetos como aletas para nadar, instrumentos musicales, hielo, o sonido. En este sentido se destacó la pieza inédita Tres casi guitarras.

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Y es que la estrategia de Los Carpinteros es un juego completo entre los objetos y su significado. Nada es lo que parece en su propuesta del mundo. El manejo de cada una de las piezas pasa por resignificar, hibridar, transformar y desdibujar la funcionalidad de cada estructura.

El resultado es una colección de objetos imposibles, cargados de paradojas y situados en escenarios absurdos. El humor es clave y permite entrever las disonancias provocadas por un país en crisis perpetua.

La subverción es sutil, pero una vez se logran desenmarañar los signos, es contundente y certera. En reiteradas ocasiones Los Carpinteros se han referido a Cuba como la semilla misma de su trabajo, y no se desentienden del macrocontexto de la nación antillana, ni de la cotidianidad de sus gentes.

Este colectivo con una trayectoria de un cuarto de siglo es un gran ejemplo de trabajo conjunto. Comenzó como un ejercicio académico del Instituto Superior de Arte, ISA, que trascendió y logró conformar la expresión plástica como elemento de diálogo entre sus integrantes. Primero a través del dibujo y la madera, lo que les valió el mote de Los Carpinteros y que oficializaron en 1994 con su primera participación en una bienal de arte, la de la Habana.

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La creación de ese lenguaje siguió en evolución y es el centro por excelencia de la totalidad de su producción y ponen en jaque al espectador en su juego semiótico.

La experimentación de la que somos testigos al visitar La cosa está candela nos trae a la mente una frase dicha por sus creadores, que “nada está terminado”. Lo que vimos pueden ser posibilidades que no habíamos pensado antes al considerar un objeto, pero eso mismo nos deja pensando sobre qué más posibilidades tiene el mismo objeto, concordando con los artistas, pues la obra puede no quedarse ahí y seguir evolucionando.    

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