Sobre la escritura

Una serie de reflexiones y consejos para quienes se atrevan a adentrarse en el mundo de la escritura.

Tiempo de lectura: 5 minutos

El mundo de las letras sin duda es fascinante para muchos. Y no es para nada fuera de lo común pensar en sacar lápiz y papel y encontrar un nuevo medio de expresión por medio de la escritura, sobre todo después de leer un libro que nos inspire particularmente. En el artículo de hoy, vamos a reflexionar un poco sobre algunos consejos útiles para empezar a escribir.

Escritura libre

Este ejercicio se trata básicamente de escribir cualquier cosa que pasa por nuestra mente. Cualquier cosa. No es un ejercicio sencillo, para muchas personas es muy complicado no filtrar nuestros pensamientos. Así que, por ejemplo, queremos escribir lo que se nos ocurra pero pensamos en cómo lo vamos a redactar para que quede bien. Deshacernos de ese tipo de barreras no es tarea fácil, definitivamente. Se recomienda hacer este ejercicio en la mañana, cuando nos despertemos, pues en esos momentos nuestro inconsciente es una región de más fácil acceso, por decirlo así.

Llevar a todas partes una libreta o un cuaderno

Este es un ejercicio que se recomienda no sólo para quienes disfruten de escribir, sino para cualquier tipo de persona. En cualquier parte podemos tener una idea que nos guste, es verdad. Y no por obra y gracia de la inspiración divina, podemos encontrar ideas en lo que oímos que dice alguien en la calle, en una frase que leemos en el periódico, etc. También se trata de acostumbrarse, pues para muchas personas no es muy cómodo ni práctico llevar un cuaderno siempre consigo, pero también se trata de hacer el intento y averiguar qué tanto nos funciona este método.

No dejar de leer

Para escribir, es necesario leer. Suena obvio, pero no lo es. Lo mismo aplica para un músico, pues por increíble que suene, hay músicos que se entregan tanto a su estudio personal, su trabajo, y sus proyectos, que no escuchan música. Y de hecho también aplica para muchos otros oficios, pues siempre es necesario nutrirse de información. Además, un ejercicio interesante es leer desde la perspectiva del escritor. De esta forma prestamos atención a detalles que como lectores no vemos. Leemos el desenlace del misterio, pero si cambiamos la perspectiva al releer, podemos entender y aprender qué recursos utiliza el escritor para resolverlo y sorprendernos.

Jugar

Para que nuestra imaginación y creatividad funcionen, muchas veces debemos ponernos en una situación en la que debemos usarlas, sí o sí. En la infancia muchos juegos se tratan de esto, así que podemos jugar un poco para lograr fluir sobre el papel. Si a la primera no se nos ocurren, podemos buscar en Internet algunas ideas. Por ejemplo, buscar una palabra desconocida en un diccionario e inventarle un significado. O abrir un libro en cualquier parte y empezar a escribir a partir de la primera frase que aparece. Lo bueno de este tipo de ejercicios es que inmediatamente nos sacan de la zona de confort y realmente ponen a prueba nuestra capacidad de crear.

Buscar la inspiración

Desde un suceso de nuestra infancia, hasta lo último que comimos ayer, todo puede ser una inspiración. Las películas que vemos, los libros que leímos, nuestras propias vidas, o lo que soñamos hace una semana, todo esto nos puede inspirar. Escribir nuestras propias historias de vida es una buena práctica para contar historias, pues sabemos perfectamente qué sucedió, cómo sucedió, y cómo nos sentimos. Puede ser que al escribir un cuento sobre nuestro día más desastroso, logremos finalmente entender algunas cosas y dejar ese mal momento atrás.  

Desconectarse

Esto no aplica únicamente para la escritura. No estaremos al cien por ciento de nuestra concentración y nuestras capacidades si nos sentamos a escribir, a pintar, estudiar, tocar, leer, etc., si cada diez minutos miramos nuestro celular. Este consejo también es de los que suenan muy obvios, pero en la práctica pueden ser más complicados de lo que pensamos, pues esto nos ha pasado ya a muchos artistas. Realmente es un esfuerzo que vale la pena hacer por el bien de nuestro oficio.

Perder el miedo al error

Por último, pero no menos importante, está el perder el miedo a equivocarnos. Una vez más, este es un consejo que todo el mundo puede aplicar, escriba o no. Puede que un día lo que escribimos no nos gustó. Pero no por eso debemos desanimarnos, en ese momento debemos hacernos un pequeño recordatorio de que estamos practicando, estamos mejorando, y estamos siendo responsables de un proceso creativo. Una buena historia a veces requiere mucho trabajo, y muchos errores cometidos en el camino. Así que, ¡buena suerte, y a escribir!

 

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