Los viajes sonoros de Cristophe Chassol

Embarquemos un tren de magia, ritmo y color hacia los paisajes sonoros del Ultrascore.

Tiempo de lectura: 5 minutos

El sonido de Chassol es un crisol de influencias que van desde el rock y el jazz hasta la música académica contemporánea. Su particular trabajo se muestra creativo e innovador y abre las puertas a la experimentación profunda reuniendo en su laboratorio elementos de distinta índole, que una vez calibrados, arrojan un sonido auténtico y cautivador.

La semilla de su genio creativo está plantada en investigaciones musicológicas, donde explora la música de las calles de paraísos exóticos. Luego, con documentos videográficos, elabora sus propias interpretaciones e incuba un universo sonoro donde confluyen músicas que interconectan visiones y geografías del planeta.

En este sentido, Chassol construye una propuesta que carga con la tradición histórica occidental poniéndola a trabajar en función del contacto directo con una comunidad poseedora de una sabiduría acústica invisible en los circuitos comerciales de la música.

Pareciera que poseer una herencia cultural diversa predispone a la creatividad de los artistas. Cristophe es parisino, pero tiene sangre caribeña. Sus padres eran originarios del departamento francés de ultramar de Martinica. Entró al conservatorio a sus 4 años de edad, seguramente influenciado por su padre que aunque conducía un autobús, era saxofonista. Estudió piano clásico y creció interpretando obras de Sergei Prokofiev.

A los veinte años se trasladó a Boston, acreedor de una beca de estudios en Berklee, donde adquiere nuevas influencias, aprende composición y se adentra en el mundo del jazz. Después de obtener su título en 2002, regresa a Francia e inicia su carrera como compositor comercial, trabajando para publicidad y para cine.

Durante esta década fue gestándose su original sonido. Descubrió el video y comenzó a trabajar con la edición, la repetición y la armonización de diálogos. El estudio de Chassol es una cocina, un laboratorio donde mezcla los colores de los referentes anidados en su oído.

Indudablemente el trabajo de edición de video está anclado en la filigrana de la música concreta y la música electroacústica. Del recorte de cintas magnetofónicas y carretes de magazine a la manipulación digital de filmaciones hechas con todo el encanto de las cámaras caseras.

Steve Reich y la escuela minimalista estadounidense aparecen entonces inevitablemente. La repetición musical como la asume Chassol es un elemento de variación. Este oxímoron se resuelve una vez que comprendemos que las condiciones de audición de una melodía jamás serán las mismas. La percepción varía con el paso del tiempo, de forma que los mantras van asumiendo nuevas dimensiones a pesar de mantenerse aparentemente estáticos.

Otra de las influencias que reconoce Chassol y que puede rastrearse con facilidad en su obra es la de Hermeto Pascoal, un experimentador brillante que se mueve con fluidez entre la música popular de su natal Brasil y el jazz. No teme improvisar y jugar dentro de una variadísima gama de posibilidades sonoras.

Nada de lo que hace es nuevo, pero ahí radica su genialidad porque construye una estilo radicalmente propio encajando piezas, melodías, ritmos, imágenes y sensaciones dentro de una propuesta sólida y fluida.

Es así que se gesta el ultrascore, un género original que propende la comunión entre el sonido y la imagen en movimiento. El músico de ultrascore será también un artista audiovisual y será etnógrafo y musicólogo.

Esta reflexión en torno al sonido lo ha llevado a componer para cine y televisión. Así realizó la banda sonora de Lamb, filme etíope de 2015 del director Yared Zeleke. O la música para Dark Touch de 2013 dirigido por Marina de Van.

Nola Chérie, Indiamore y Big Sun son sus tres buques insignia donde exploró la cultura musical de New Orleans, Calcula y la Martinica respectivamente a través de un trabajo directo con la comunidad y mediante la documentación de sus prácticas musicales cotidianas. Son piezas elaboradas con maestría, viajes al interior de parajes exóticos y que logran introducirnos dentro de la concepción sonora de sus habitantes y del mismo Chassol. En particular Indiamore, cuya película está disponible y completa en YouTube.

La siempre recomendable discografía de Chassol incluye X Pianos de 2012 y los recopilatorios Ultrascores I y II de 2013 y 2016 en su orden. Cristophe ha colaborado en diferentes proyectos y de su trabajo se han hecho múltiples remixes.

Cristophe Chassol encarna una revelación en la música y logra que su proyecto artístico tenga una consistencia trascendental. Su obra se encuentra a horcajadas entre del jazz, la música contemporánea académica, el documento sociológico, el videoensayo, y por qué no, la EDM. Es una propuesta audaz que combina estéticas muy variadas con un resultado brillante y que en su eclecticismo no se presenta agresiva a los oídos de su audiencia.

La magia ha encontrado su asiento en el inigualable trabajo de Chassol.

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