Mónica Burbano en entrevista

Una conversación sobre los proyectos musicales, la gestión y el amor por el arte.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Para esta nueva entrevista tuvimos una muy interesante conversación con Mónica Burbano, cantante bogotana, y directora del ensamble vocal Corpo Só. Hablamos sobre sus proyectos, entre los cuales está Caseta 4, un nuevo espacio para pequeños conciertos en Bogotá, hablamos también de su proyección y su aprendizaje, y nos compartió su visión acerca del arte y la importancia de no olvidar por qué tomamos la decisión de dedicar nuestras vidas a él.

¿En qué proyectos estás actualmente?

Pertenezco actualmente a un proyecto muy bonito de música brasilera que se llama Eixo Imaginario, que está conformado por amigos, bueno, con un ex-profesor de la universidad, Renato Pires, y su esposa, se desarrolló una bonita amistad y ahí terminé estando. Está en veremos la pertenencia a una batucada. También estoy en la Cantoría Cuarto Menguante, dirigida por Eunice Prada, acabamos de sacar disco. Y bueno, dirijo Corpo Só.

¿En qué consiste el proyecto Caseta 4?

Caseta 4 es un proyecto que tenemos en común con Santiago (Santiago Martínez, pianista caleño) que nació de reflexiones que hemos hecho acerca de cuál es la dinámica de un músico que quiere hacer visibles sus proyectos y su música, entonces salió de ahí.

¿Cómo es dirigir un proyecto como Corpo Só? ¿De qué te encargas?

Pues, de todo! ¿Cómo es? Es muy bonito es de muchísimo trabajo porque son muchas cosas de las que hay que estar pendiente, como es un grupo numeroso creo que se complica un poco más. Mi función es, digamos que la creación de la idea, la dirección musical y general, la dirección escénica está a cargo de Julián Garcés, él se encarga de todo lo que yo no sé hacer, que es todo lo escénico, toda la parte financiera, es decir todo el músculo financiero lo pongo yo, totalmente, los arreglos musicales los hago yo, el diseño de vestuario, gestión cultural, es decir la organización de eventos, etc, etc etc, todo. Redes sociales, publicidad, convocatorias, ¡todo!

¿Qué ha sido lo más retador del proceso?

Yo creo que todo, en su momento y en su dimensión, por el hecho de haber sido criada en un programa musical como el de la Javeriana, creo que estoy más preparada para asumir ciertos retos, como que fui entrenada para asumir ciertos retos, especialmente los musicales y los vocales, incluso los escénicos, pues, no estoy preparada pero creo que me es un poco más fácil. Por otro lado están los otros retos que para mí son muy nuevos, nada más dirigir se me hace muy complicado, porque requiere la madurez y la perspectiva de poder ver las cosas (el proyecto, la música, las piezas, las ideas, las proyecciones) desde una mirada macro con cierto poder de visión premonitoria para ver qué es lo que funciona, qué es lo que no funciona la gestión del tiempo también es complicada, pero lo que en este momento más me ha retado es todo lo que comprende la gestión cultural. Es decir, nunca lo había pensado así hasta que me enfrenté a Corpo Só y es que un proyecto musical, así como un proyecto artístico es como una empresa, y en la medida en que uno lo pueda pensar, sentir, y manejar como una empresa, tiende a tener un poco más de factores a favor, es decir: hay que pensar muy administrativa y gerencialmente, no solamente artísticamente ni hacia las relaciones públicas, es un conjunto de todo esto. Es necesario pensar que la gente que está en Corpo Só está invirtiendo tiempo de su vida, tiempo que le podría estar dedicando a otras cosas y eso se tiene que ver reflejado en cosas que beneficien a esas personas, eso es un principio gerencial. Entonces esas cosas administrativas, gerenciales, de gestión, de tantas cosas, financieras, sobre todo, son totalmente nuevas para mí y eso ha sido hasta el momento más me ha asustado, de hecho, estado muy en la caza de cursos, que afortunadamente nuestro medio últimamente nos ha estado brindando mucho más, pero pues tratando de entender cómo es la cosa, cómo se propone el proyecto para una convocatoria, cómo se organizan las ideas, cómo al mismo proyecto trato de verle diferentes caras y diferentes ángulos y posibilidades para poder encajar en diferentes alternativas y ventanas que ofrece el medio.

24131526_1745433162425558_1570729486710975307_n

¿Qué planes tienes para el futuro?

Yo siento que ahora la actividad laboral está muy centrada en la docencia, y lo que los proyectos musicales puedan ofrecer. Creo que eso es una columna vertebral que me permite hacer muchas cosas, porque resuelve la parte financiera, pero eso redunda en poder tener cierta libertad para hacer otras cosas, y mi foco de ese otro tiempo, que no es el que le dedico al trabajo, es Corpo Só. Entonces los proyectos míos, personales, están prácticamente todos desembocados en Corpo Só, aunque estoy dándole también mucha energía y mucho tiempo a todo este nuevo reto brasilero que está empezando a salir, que de cierta manera me había relacionado con ello pero no con tanta exigencia como ahora entonces, bueno, chévere.

Ahora lo que proyecto para Corpo Só es por ejemplo seguir aplicando a convocatorias, las que ofrece el Ministerio de Cultura, Idartes, festivales internacionales, pero obviamente para eso hay que terminar de pulir la propuesta, para que vaya en resonancia, consonancia y concordancia con el concepto de Corpo Só. Nada más ese trabajo es dispendioso y demanda bastante esfuerzo, bastante tiempo y bastante energía de parte de todos, entonces el proceso es ese, aumentar el público, algo así. Aunque hay perspectivas, llega un punto en el que no sé para dónde voy, no sé para dónde va Corpo Só y entro en desespero, como “yo debería saber para dónde vamos, ¿por qué no lo sé?”, y me calmo diciendo “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”, es decir, no necesariamente se debe tener una meta específica, clara, sino ir haciendo el camino a medida que se va andando, y creo que esa es la forma en cómo hemos estado avanzando.

¿Un momento especial de tu carrera?

Hay dos momentos que son como hermanitos. Es decir, fueron dos momentos en los cuales tuvimos presentación con Corpo Só y llenamos el teatro, y sentí que, ah, después de esto uno puede morir tranquilo. Es decir, la gente se mueve, cree, lo disfruta, ¡y llenaron el teatro!

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera trabajar en el arte y la cultura?

Creería yo que las adversidades siempre van a existir, independientemente de por dónde quiera uno meter la cabeza. Y eso es algo que por el bien de uno, es mejor tenerlo claro tan pronto como sea posible. Y no creer que por tenerlo claro uno va a estar mejor o peor preparado para enfrentarlas. El todo es siempre tener claro en la cabeza que las adversidades no tienen por qué atentar contra la magia inicial y original por la que uno llegó al arte.

Todos llegamos al arte enamorados de él, llegamos al arte enamorados de la magia que es capaz de producir en nosotros. Cada quien la siente a su manera, cada quien la asume a su manera y cada quien se relaciona con esa magia a su manera. Muchas personas se relacionan de una manera muy superficial, o hasta cierto punto, y otras personas nos involucramos tanto en ella que la elegimos como proyecto de vida, como nuestra vida misma.

Estas últimas personas solemos encontrar tropiezos en el camino, como en todos los sectores de la vida, pero muchas veces algunos tropiezos duelen y otros no. Los tropiezos que duelen son los más delicados, suelen ser peligrosos porque nos pueden desenamorar y romper el corazón, y hacer que toda esa magia que en un inicio surgió se pueda convertir en un fantasma, en algo muy aterrador para nosotros, que se convierta en su total opuesto. Entonces, mi recomendación, que no sé cómo podría uno llegar a eso, creo que también es un proceso muy personal de cada quién, pero mi consejo sería: procurar siempre tener en el corazón, en el alma, como guardadito en una bóveda o de alguna manera, la pureza de esa magia, que no se rompa, que no se rompa ni por las adversidades ni por las dificultades ni por nada.

Que pueda venir la tormenta que sea, de la dimensión que sea, la magnitud y longitud que sea y no pase nada, que uno pueda seguir creyendo en el arte, amando el arte, y creyendo en uno como parte del arte o como instrumento del arte de la misma manera como lo pensó y lo sintió en el momento original.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *