Deshilvanar conceptos para proyectos plásticos

Porque crear no es cuestión de magia, damos consejos para desmenuzar conceptos aplicados al trabajo del artista.

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Uno de los momentos más críticos antes para un artista en formación es el de estructurar su propio proyecto artístico. El desarrollo de los temas y la pertinencia de los conceptos inevitablemente van a afectar el resultado plástico. Por ello, se hace imprescindible llevar a cabo un proceso de investigación y estructuración de las ideas para obtener el resultado más sólido posible.

Como en todo proyecto, el primer paso del creador será empaparse los temas que quiera tratar. En este estado inicial de investigación y exploración se hace necesario el uso de herramientas de clasificación de bibliografía y referentes.

Cabe aclarar que más una tapa la curiosidad ejecuta de forma organizada debe ser una constante en la vida de todo creativo. Llevar un archivo de lecturas, artistas y pensamientos que inspiren es la mejor manera de asegurar un Corpus fotos que hagan saltar la chispa que encienda la acción.

Aunque este estado sea de nunca acabar, más temprano que tarde comenzarán a surgir conceptos puntuales que vibrarán con su propia fuerza en nuestra mente. Son estas palabras clave las que debemos anotar en post-its o tarjetas de papel a forma de lluvia de ideas. Esta es una etapa de pensamiento divergente donde prácticamente todo vale.

Sí complementamos cada una de las tarjetas con nuestras propias definiciones y referentes, tendremos un gran avance de un marco teórico inicial.

Dependiendo de nuestras necesidades, podemos usar códigos de colores que nos ayuden a ubicarnos dentro de este mar de información que se abre ante nosotros.

El siguiente paso será ubicar la tarjetas en un tablero, en la parte nuestra estudio o en un cartón grande que nos permita visualizar todos los conceptos que hemos fijado.

Ahora entramos en un proceso de estructuración de los consejos. La tarea ahora consiste en organizar cada una de las ideas, agruparlas por afinidad ubicarlas en conjuntos semánticos pertinentes basados en la reflexión constante que despiertan nuestras indagaciones.

Claramente habrá conceptos que no se adapten a sólo uno de los grupos, o que estén tan fuertemente conectadas con varios sectores del tablero qué es probable que no sepamos dónde ubicarlos. Para sacarlos de este limbo podemos hacer uso de hilos y lanas. El resultado será un tablero al mejor estilo de una película de espías.

Estos hilos tienen una importancia fundamental porque comenzarán a hacer visibles las fibras conductoras conceptuales del proyecto, y comenzarán a constituir una red ideas estructurada sobre la que podemos poner manos a la obra.

Una vez elaborado este ejercicio inicial es clave no perderlo de vista. Se debe tener en cuenta que cada una de las ideas consignadas en el tablero necesita un tiempo de maduración, y es probable que muchas de nuestras tarjetas cambien, se interconectan con otras, se agreguen o sean desechadas.

También el tiempo y la investigación abrir a nuestro campo visual. Podremos abarcar nuevas perspectivas y abordar nuestro problema plástico de forma global. Nuestra red ya no será una malla plana sin una estructura tridimensional autoportada.

A medida que cambia nuestro tablero, es conveniente tomar registro fotográfico. Esto permitirá evaluar el proceso y será un salvavidas en caso de cualquier eventualidad.

Estas estrategias son maneras en las que pueden deshilvanarse las ideas, desenredar los conceptos para estructurar nuestro texto o discurso. Finalmente este tablero se convertirá en un tejido cuya trama y urdimbre se constituya en la cobija conceptual que nos arrope y que mantenga caliente nuestro desarrollo artístico.

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