Descubrimientos literarios: Truman Capote

Los macabros hechos de Holcomb transformados en una obra maestra de la literatura del siglo XX.

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La exploración literaria durante el siglo XX condujo a la aparición de diversas manifestaciones que no solamente se atrevían a poner en juego el uso del lenguaje particular de cada autor, sino también las fuentes de donde surgían las historias. Los cambios socioculturales que comenzaron a gestarse a partir del final de la segunda guerra mundial, y el posterior auge económico que implicaron, fueron el detonante que desdibujaría el límite entre literatura y periodismo, estableciendo un nuevo paradigma en el campo de contar los terribles sucesos que narrados en A sangre fría.

El profundo sur es el seno de algunas de las figuras más importantes de la literatura estadounidense. William Faulker, Mark Twain, Tennessee Williams son personajes que vieron la luz en esta región cultural, al igual que Truman Capote.

Hijo de una mujer de apenas 17 años y de un vendedor de apellido Persons, nació en Luisiana el 30 de septiembre de 1924. Las dificultades que atravesó la familia llevaron a la separación de los padres y a que la madre se estableciera en Nueva York. Allí, obtuvo segundas nupcias con Joseph Capote, un inmigrante canario de quien Truman tomaría el apellido.

A los 5 años, después de su revolución familiar, Capote ya demostraba su inclinación por las letras y aprendió a leer y a escribir solo. A los 11 años ya se había impuesto el hábito de la escritura diaria durante al menos tres horas. Este ejercicio constante lo llevó a trabajar a los 17 años en The New Yorker y a publicar a los 23 su primera novela, Otras voces, otros ámbitos.

Este frenesí escritural, y su consecuente maestría, lo catapultó a la fama y a los círculos sociales más prestigiosos de Nueva York. Sin embargo, su constante provocación de enfant terrible hizo que su prestigio se convirtiera en su propio infierno, y terminó exiliado de la élite, enfermo por una vida de excesos y moriría de un fallo hepático como consecuencia del cáncer y los narcóticos.

A sangre fría es una novela que desarrolla el entramado oscuro de la serie de sucesos previos y posteriores a la masacre de la familia Clutter en su casa de Holcomb, Kansas. Sin embargo, más allá de ser un thriller, es el relato fidedigno de la investigación que hizo Capote alrededor del caso real. En este sentido, la narración se coloca en el campo del periodismo e inaugura el género de la novela de no ficción.

Capote se demoró siete años en el proceso de escritura de la obra que lo encumbraría y que cambiaría tanto a la novela como al periodismo. Todo comenzó cuando en 1959 se percató de un titular más en las noticias donde se mencionaba el asesinato de los Clutter en un pueblo de las grandes llanuras donde apenas pasaba nada.

El inicio de la investigación fue difícil, y Capote tuvo que ser animado por su amiga de la infancia y ganadora del premio Pulitzer en 1961, Harper Lee. Finalmente, El proceso de indagación siguió adelante, y para cuando el libro estuvo terminado, fue un Best Seller instantáneo, y Capote era una celebridad completa.

La novela no sólo da cuenta del crimen y castigo. Presenta en sus páginas la cultura estadounidense de mediados de siglo; los anhelos de tranquilidad del sueño americano de las familias rurales acomodadas, la vida de las carreteras y moteles, las dificultades sociales que atraviesan los sectores marginados de la sociedad e incluso la ingenuidad con la que se piensa el devenir diario en un país como México. En este punto, A sangre fría puede tener contenidos que asociemos con clichés, pero para su época resultó ser una colección de imágenes de la idiosincrasia de las barras y las estrellas.

La ecuanimidad con la que fue escrita se relaciona con propuestas artísticas en diferentes ámbitos que propendían por la fundación del mito de una identidad nacional vigente desde el siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX. De este modo, Capote impone a su relato un rigor similar al que Ansel Adams y Edward Weston imprimieron en su trabajo fotográfico como parte del grupo f/64

Recientemente se ha descubierto que Dick Hickock realizó una versión escrita de los hechos que acontecieron el inusual noviembre caluroso donde asesinó a los Clutter. Capote se encargó en vida de que ese texto no viera la luz ya que podría opacar su ópera magna. Los hechos descritos en la novela son una indagación que llevó a cabo el mismo escritor, donde se entrevistó con los criminales, y tomó en cuenta las declaraciones ante los jueces que llevaban el proceso.

Sin embargo, no existe narración sin ficción. Capote se atrevió a imaginar la vida familiar de los asesinos para cargar su obra de la robustez que buscaba. A pesar de esto, A sangre fría no deja de ser un documento de la espeluznante profundidad del sentir humano.

En este sentido, la novela guarda un paralelismo con la fotografía. El relato de cada uno de los hechos es detallado y tiene una apariencia objetiva, sin embargo el fotógrafo, y es este caso Capote como autor, elige el mejor encuadre para presentar las evidencias, ocultando o exhibiendo, trastocando y enfocando cada pieza que hila la tragedia de Holcomb.

Mas el género que fundó queda en el archivo de referentes obligados tanto para escritores como para periodistas, teniendo en cuenta que toda ficción es susceptible de ser vivida, y toda vida, o toda muerte, puede ser producto de una fantasía.

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