La música de “Loving Vincent”

Hoy hablamos sobre el trabajo del compositor Clint Mansell para esta innovadora película, y la relación entre esta banda sonora y los cuadros en los que se basó.

Tiempo de lectura: 5 minutos “Loving Vincent” es una película del 2017, dirigida por Dorota Kobiela y Hugh Wenchman, que nos muestra la vida y últimos momentos del pintor Vincent van Gogh. Lo que a primera vista se destaca de esta película es la manera en cómo está animada, pues todos los fotogramas de esta están totalmente pintados al óleo, haciendo de “Loving Vincent” la primera cinta en ser realizada de esta forma. Para esto fue necesaria la participación de más de 100 pintores, que elaboraron cada uno de estos fotogramas siguiendo el estilo de van Gogh. Sin embargo, el tema que nos ocupa en el artículo de hoy es la banda sonora que acompaña esta historia. Fue hecha por el compositor Clint Mansell, a quien recordamos por las bandas sonoras de “Réquiem por un Sueño”, “Cisne Negro”, “Pi”, entre otras. Dentro del catálogo de trabajos de Mansell, la banda sonora de “Loving Vincent” incluye sonidos e influencias muy diferentes a las demás, pues en ella hay momentos de paz y sonoridades que sugieren una influencia francesa, en contraste con las tensiones y mayor uso de la percusión de otros de sus trabajos. A pesar de estas diferencias, “Loving Vincent” es una película que no desentona entre los trabajos de Mansell, pues muchas de las películas para las que ha compuesto tratan temas comunes como el arte, la obsesión, o los comportamientos autodestructivos. La banda sonora de “Loving Vincent” se compone de 13 cortes, cada uno titulado como un cuadro real hecho por Vincent van Gogh. La idea de acompañar pinturas con música no es precisamente reciente, podemos remontarnos al año 1874, en el que el compositor Modest Mussorgsky compuso “Cuadros de una exposición”. Esta obra es un acompañamiento musical para una exposición póstuma del artista Viktor Hartmann, amigo de Mussorgsky. La exposición constaba de diez cuadros, para los que Mussorgsky compuso diez piezas, además de una serie de promenades, que acompañan el momento de caminar entre un cuadro y otro. Estas piezas intermedias ofrecen un acompañamiento total de la experiencia de asistir a una exposición, pues no solo se acompañan musicalmente las obras, sino también el acto de caminar y recorrer la exposición. A pesar de que la banda sonora de Mansell se basa en gran medida en lo que está sucediendo en pantalla, hay ocasiones en los que también parece que se basa en los cuadros de van Gogh de los cuales toma los títulos. A continuación mencionamos algunos momentos de la banda sonora en la que música e imagen combinan perfectamente.
“At Eternity’s Gate” es un cuadro realizado aproximadamente dos meses antes de la muerte de van Gogh. La composición de Mansell parece estar reflexionando sobre la muerte y la vida después de esta, utilizando recursos que nos evocan melancolía. Para esto, utiliza una instrumentación sencilla (piano y cuerdas), que luego se ve complementada con la entrada de un coro.
En “Marguerite Gachet at the Piano”, la música de Mansell se une completamente a la imagen, no únicamente al cuadro sino también en la película, pues el personaje de Marguerite aparece interpretando este tema al piano. Además de este tema, hay otros momentos de la composición que nos hace pensar en temas románticos, haciendo referencia a la relación que se sugiere entre van Gogh y Marguerite.
“Still Life with Glass of Absinthe and a Carafe” es una pieza un poco más dramática, que tiene una instrumentación más compleja que las dos que ya vimos. Este uso de la paleta de sonidos hace que la pieza tenga muchas más capas y niveles. Y si vemos el cuadro que le da el nombre a la pieza, vemos que evidentemente es así. En él también podemos encontrar niveles, sobre todo en el detalle de que no solo vemos la botella sobre la mesa, vemos más allá de la ventana a los peatones en la calle.
“The Painter on his way to Work on the Road from Tarascon” es una pieza y un cuadro muy interesantes. El artista aparece en este cuadro, y parece que la música acompañara esto mostrando diferentes lados del personaje. Hay momentos de reflexión, hay momentos de tranquilidad, pero también los hay de tensión, y todo esto parece hacer referencia a la complejidad de van Gogh como persona.
Se cree que “Wheatfield with Crows” fue el último cuadro de van Gogh, y la pieza de Mansell es muy interesante si la escuchamos teniendo este dato en cuenta. Hay muchos elementos sonoros que nos sugieren melancolía, oscuridad, y muerte, que además, ya habíamos escuchado antes en “At Eternity’s Gate”. Los temas melancólicos en piano, las cuerdas, y las voces alcanzan un nuevo nivel de tensión en “Wheatfield with Crows”, que acompañan las mismas señales de oscuridad en el cuadro, como por ejemplo los pájaros negros.
Clint Mansell brinda un acompañamiento musical esencial a la historia de Vincent van Gogh, estos son solamente algunos momentos en los que música brilla y no solo complementa la historia, sino la obra artística en la cual se basa. Sin duda recomendamos ver “Loving Vincent”, y escuchar el resto de la banda sonora, para sumergirse por completo en la experiencia y vida de uno de los personajes más reconocidos en la historia del arte.

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