Ver y leer “Call me by your name”

Reflexiones y comparaciones entre la película y la novela en la cual se basa, dos trabajos que nos invitan a sentir y a conmovernos.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Desde la temporada de premios, “Call me by your name” se convirtió en una de nuestras películas favoritas de este año en el equipo de Alterciclo. Las actuaciones, la música, la historia, las emociones que despierta, nos conmovió profundamente. Esta película, ganadora del Premio de la Academia a Mejor Guión Adaptado, se basa en la novela del mismo nombre del escritor André Aciman, y nos cuenta la historia del enamoramiento entre Elio, un adolescente que vive con sus padres en Italia, y Oliver, un estudiante americano que es recibido por la familia de Elio durante el verano de 1983.

Además del reconocimiento en los Oscar, la película fue ganadora de muchos otros premios, destacando la dirección de Luca Guadagnino, el guión de James Ivory, la actuación de Timothée Chalamet, y la música de Sufjan Stevens. Después de disfrutar la película, dirigirse hacia el libro era el siguiente paso casi obvio. Y, tras leer el libro, estas son algunas de las observaciones consecuentes.

En primer lugar, salta a la vista el cuidado por el detalle que el director Luca Guadagnino puso en la película. Hay escenas y momentos del libro que son reproducidos casi con total exactitud, y que, como lectores, son muy fáciles de recordar al leer. De hecho, también es muy fácil imaginar los momentos que están en el libro y no en la película, ambos invitan al lector a adentrarse profundamente en el ambiente y sentirse parte del relato.

En cuanto al hilo conductor, se puede ver que en la película está mucho más estructurado que en el libro, factor que puede hacer la lectura un poco confusa. Esta diferencia radica principalmente en la forma de contar la historia. En la película, los acontecimientos se dan en orden, desde la llegada de Oliver hasta su partida y posterior contacto con Elio y su familia. En el libro esto sucede un poco diferente, ya que el narrador de la historia es Elio, muchos años después de los sucesos principales. Así que, si bien es fácil ubicar temporalmente algunos eventos, hay otros que se cuentan de forma un poco más desordenada, pues son esencialmente memorias, que muchas veces no vienen a la mente de forma ordenada o coherente.

En este momento es preciso mencionar que en el libro, la historia de Oliver y Elio va más allá del verano de 1983 en Italia. De hecho, la historia continúa unos veinte años más, contándonos sobre sus breves encuentros en esos años posteriores. A partir de esto, además del enorme éxito de la película, el director Luca Guadagnino tiene planeado realizar una segunda parte, para la que aparentemente los actores Timothée Chalamet (Elio) y Armie Hammer (Oliver) están confirmados. Sin embargo, parece que tendremos que esperar unos años más para verla.

Sin duda alguna, si hay algo que impacta de la película es su atmósfera. Esta es muy delicada, cálida, y onírica, perfecta para contar la historia de un enamoramiento. El principal factor detrás de ello es la cinematografía, a cargo del tailandés Sayombhu Mukdeeprom (“El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas”, artículo sobre esta película aquí). El hecho de que “Call me by your name” esté llena de imágenes que parezcan sacadas de un sueño parece hacer referencia al hecho de que la historia sea realmente sacada de las memorias de Elio. Precisamente eso era lo que pretendía lograr Guadagnino, que la película se viera como una recolección de recuerdos. Y tiene perfecto sentido, ¿acaso nosotros mismos no recordamos algunos momentos felices de nuestras vidas como si los hubiéramos soñado?

Sin embargo, el mayor acierto de ambos trabajos, y en lo que podríamos llamar el más grande éxito de la adaptación al cine, es la capacidad que tienen tanto la novela y la película para conmovernos. La película además cuenta con el infalible recurso de la banda sonora, entre la que se destacan obras de Maurice Ravel y canciones originales de Sufjan Stevens. Además, no podemos dejar pasar el momento de la película más memorable para muchos espectadores: la desgarradora escena final, que sucede mientras ruedan los créditos finales (una escena que además no se especifica en el libro).
En el caso de “Call me by your name” es muy difícil decidir qué es mejor, si el libro o la película. Y tal vez no tengamos que decidir, pues ambos trabajos nos despiertan emociones profundas, recuerdos, y reflexiones sobre la vida, las relaciones, y el amor. Indudablemente, “Call me by your name” es una obra que siempre recomendaremos.   

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