Las realidades simuladas y el cine

La revelación de una realidad simulada es un recurso muy popular en el cine. ¿Por qué nos gusta tanto?

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El tema de las simulaciones es muy popular, en especial en el género de ciencia ficción. Entre las muchas maneras que existen de presentar el tema, hay dos que resaltan. En primer lugar, está la situación en la que los personajes saben que están en una simulación, y por otra parte, está en la que no lo saben. Usualmente en este caso, la revelación de la verdad sobre su realidad suele ser el plot-twist de la narrativa.

El primer caso, como ya se ha dicho, es en el que los personajes saben que existen o pueden entrar en una realidad ficticia, que ha sido creada por alguien más. Muchas películas dirigidas a públicos más jóvenes usan este recurso, por ejemplo en películas en las que el personaje principal puede entrar dentro de un videojuego. Podríamos incluso hablar de “Inception” en este caso, pues en esta película, los sueños son una realidad simulada en la que los personajes principales pueden involucrarse, y que incluso pueden manipular.

El segundo caso resulta mucho más impactante, sin duda alguna. Un referente inmediato para este tipo de situación es “The Truman Show”, recordando en especial los momentos en los que el protagonista descubre poco a poco que su vida es realmente un programa de televisión, transmitido a todo el mundo, y que su familia, amigos, y parejas no son más que actores contratados para representar un papel. “Westworld” también podría entrar dentro de este tipo de situación, si nos fijamos específicamente en los androides (para más reflexiones sobre esta gran serie, un artículo anterior aquí).

Sin embargo, si existe un referente casi que obligado a la hora de hablar de realidades simuladas en el cine y la televisión, es precisamente “Matrix”. Neo, el protagonista, se ve enfrentado con la cuestión de que su mundo, nuestro mundo, es realmente una simulación digital creada como consecuencia de una guerra, y que él puede ser el elegido para terminarla. La historia transcurre entre el mundo real y la Matrix, la realidad virtual del mundo cotidiano, pues Neo y otros personajes tienen la capacidad de entrar y salir de la Matrix.

Hay algo en todas estas situaciones que nos resulta increíblemente atrayente como espectadores. En el primer caso, puede ser que ver a personajes entrando en simulaciones controladas e interviniendo en ellas, satisfaga de alguna forma el deseo de control de algunos seres humanos. Algunos pueden desenvolverse mejor dentro de la incertidumbre, y otros desean controlarlo todo. Todo se reduce a tener el poder de elegir y decidir. En este punto, vale la pena mencionar algunos episodios de “Black Mirror”, como el optimista “San Junipero”, donde una realidad simulada es el lugar donde las dos protagonistas encuentran el amor al final de sus vidas y pueden decidir estar juntas para siempre, o el más reciente “Bandersnatch”, en donde nosotros somos los que decidimos qué le sucederá al protagonista.

Pero, el otro lado nos resulta igual de atractivo, a pesar de ser realmente aterrador. Es el caso en el que ese poder de decisión no exista para nosotros y sin saberlo, estemos en una realidad simulada. Películas como “The Truman Show” o “Matrix” nos impulsan también a preguntarnos sobre nuestra propia realidad, incluso hay muchas teorías por parte de la ciencia que sostienen que es probable que nuestra realidad no sea tan real y sólida como pensamos. De hecho, estos planteamientos vienen de hace muchísimos años, con el famosísimo mito de la caverna de Platón. Nos plantea una situación en la que un grupo de personas están atadas a una pared dentro de una caverna y sólo pueden ver las sombras que proyectan otras personas detrás de ellos. ¿Qué pasaría si uno de ellos se libera, sale de la caverna, y contempla por primera vez la realidad tal cual es?

Con ese planteamiento cerramos el artículo de hoy, no sin antes decir que poco a poco, en nuestro diario vivir, estamos abriendo los ojos y preguntándonos más sobre nuestra realidad. Tal vez ver ese tipo de situaciones plasmadas en el cine y la televisión nos atraiga tanto porque queremos ponernos en el lugar de muchos personajes que han logrado salir de la caverna. ¿Puede ser que eso sea algo que realmente queremos?

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