El ballet en el Siglo XX

Al hablar de ballet, pensamos en títulos reconocidos como “El lago de los cisnes” o “El cascanueces”, ambos del S. XIX. Hoy en Alterciclo, contamos qué fue lo que sucedió después.

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Sin duda alguna, el siglo XIX fue una época de mucho éxito para el ballet. Se realizaron obras reconocidas a nivel mundial hasta el día de hoy, tal vez las más conocidas en el mundo del ballet. Dentro de estas, se destacan especialmente las colaboraciones del compositor ruso Pyotr Ilyich Tchaikovsky con el coreógrafo francés Marius Petipa. Sin embargo, el siglo XX habría de traer grandes cambios y evolución para la historia del ballet.

Ninguno de estos cambios habría sido posible sin la figura del ruso Sergei Diaghilev. Diaghilev fue un empresario, que fundó en 1909 la compañía de los Ballets Rusos. Esta compañía ganó mucho reconocimiento, al presentar obras con música de compositores considerados clave para la historia de la música en el siglo XX, como Claude Debussy, Erik Satie, Maurice Ravel, Sergei Prokofiev, entre muchos otros; y con coreógrafos reconocidos, de los cuales Michel Fokine es considerado el principal de la compañía.

En esta etapa, se destaca de forma particular el trabajo realizado junto al compositor Igor Stravinsky. Con la coreografía de Fokine, la compañía presentó los ballets “El Pájaro de Fuego” y “Petrushka”, y  “La Consagración de la Primavera”, con la coreografía de Vaslav Nijinsky (Para saber más sobre Diaghilev y su legado, aquí un artículo).

Por esta compañía pasó el coreógrafo ruso George Balanchine, quien habría de ser determinante en los años posteriores para la historia del ballet. En los últimos años de la compañía, Balanchine coreografió el ballet “Apollo”, con música de Stravinsky. Esta obra ya había sido estrenada con una coreografía diferente, realizada por Adolph Bolm. Pero gracias a la coreografía de Balanchine y su combinación de lo clásico y moderno, esta obra hoy es reconocida como la primera obra de ballet neoclásico.

Después del cierre de la compañía de los Ballets Rusos y la muerte de Diaghilev, y de unos años de trabajar con diferentes compañías, Balanchine se trasladó a Estados Unidos con la determinación de abrir una escuela, y sucedió en 1934 con el inicio de su School of American Ballet. Hasta hoy, Balanchine es recordado como figura determinante para el ballet neoclásico, que entre algunas de sus características incluye la simplificación de los vestuarios, la inclusión de movimientos inspirados en la jazz y la danza moderna, y la predominancia de la musicalidad sobre la narrativa. Su escuela se encargó de entrenar bailarines versátiles, quienes si bien tenían la capacidad de interpretar este nuevo estilo, también debían tener una excelente formación en ballet tradicional.

La siguiente figura importante en aparecer es la de Mikhail Baryshnikov, bailarín y coreógrafo ruso, quien entrenó y bailó en la compañía de Balanchine, y es hoy reconocido como uno de los más grandes bailarines de ballet contemporáneo, estilo que se sigue desarrollando hasta el día de hoy. Desde la época de Balanchine, la técnica tradicional ha ido experimentando cambios e incluyendo otro tipo de influencias y movimientos, que representan nuevas formas de entrenar para los bailarines (por ejemplo, en el ballet contemporáneo se requiere una mayor flexibilidad de la espalda que en el ballet tradicional). Lo mismo ha sucedido en cuanto a vestuario y escenografía, llegando a admitir prácticamente cualquier opción.

En la actualidad, muchas compañías reconocidas de ballet alternan el montaje de repertorio tradicional con contemporáneo, así como compañías que se especializan específicamente en el ballet contemporáneo. Entre ellas están el Ballet de Madrid y la Compañía Nacional de Danza de España, el Alonzo King LINES Ballet, o The Forsythe Company.

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