Sobre iniciar proyectos

En la categoría de Procesos, siempre hemos hablado de consejos útiles para poner en práctica en nuestros proyectos personales. En el artículo de hoy, hablaremos de cómo iniciar estos proyectos.

Tiempo de lectura: 4 minutos

El inicio de un proyecto siempre tiene más pasos de los que se piensa. Muchas veces, el inicio es la etapa más compleja para muchas cosas. Así que, para quienes están pensando en desarrollar sus proyectos personales, traemos una serie de consejos al respecto.

La conexión con la idea

Este punto tal vez es el más importante a la hora de iniciar proyectos, sobre todo si estos son de carácter más personal. Básicamente se trata de saber qué vamos a hacer y por qué vamos a hacerlo. Desde una visión un poco más empresarial, a estos puntos podemos llamarlos el core value de nuestro proyecto, o la visión y misión del mismo. Hacernos preguntas como: ¿qué voy a hacer? ¿por qué o para qué lo hago? ¿qué quiero lograr con esta idea?, por ejemplo, nos ayudarán a conectarnos con nuestra idea inicial.

El equipo

Una vez estamos claros con la idea, ya podemos empezar a pensar qué necesitamos para lograrlo. En muchos casos, el proyecto puede ser manejado por una sola persona, pero en los casos en los que no, pensar en conformar un equipo de trabajo es una buena idea para el inicio del proyecto. Hay muchas maneras de hacer esto. Desde simplemente pensar en personas con quienes ya hayamos tenido una buena experiencia trabajando, o pensar en unirnos con una persona reconocida en el campo de interés de nuestro proyecto, siempre será mejor pensar en qué es lo que necesita el proyecto para ponerse en marcha.   

Plan de trabajo y cronograma

Muchos proyectos surgen con una fecha límite en el horizonte, por ejemplo, el cierre de una convocatoria. Por eso, pensar en un cronograma y un plan de trabajo es una buena idea, así sabremos con cuánto tiempo contamos para llegar a las metas propuestas así como a las fechas límite. Ubicarnos de esta forma en el tiempo nos ayudará a saber cómo podemos organizar las tareas del proyecto para llevarlas a cabo en las fechas previstas. Y aún si nuestro proyecto no tiene este tipo de limitantes temporales, de todas maneras es bueno hacer un plan, y poner nosotros mismos estas fechas de acuerdo con las metas que queremos lograr. Muchas veces los planes no se cumplen, y siempre es bueno mantener la mente abierta y una actitud de apertura y flexibilidad hacia cualquier cosa que suceda (muchas veces estos cambios de plan ofrecen grandes oportunidades), pero de todas formas, tener un plan trazado siempre nos dará ideas sobre cómo proceder con nuestro proyecto hacia nuestras metas.

Hay muchos otros puntos que podemos tener en cuenta, como por ejemplo si necesitamos dinero para nuestro proyecto, o un espacio físico para realizarlo, o materiales para construirlo. Pero este tipo de interrogantes o requerimientos suelen aparecer una vez tengamos una idea de la que estamos seguros, con la que nos identificamos, y que hemos proyectado a futuro trazando una serie de metas.

Estos tres puntos pueden parecer a simple vista muy sencillos, pero muchas veces no lo son tanto. Puede suceder que tengamos una idea clara, pero no vemos tan claros los pasos a seguir para realizarla, en este caso, deberíamos dedicar tiempo y energía en trazar un plan de trabajo y un cronograma que podamos seguir. O, el ejemplo contrario, sabemos cómo hacer planes y tenemos un buen equipo de trabajo, pero simplemente no conectamos con la idea o no nos produce mayor inspiración. Todos los tres puntos son muy importantes a la hora de iniciar un nuevo proyecto, y sobre todo si se trata de un proyecto personal con el cual queremos impulsar y sustentar nuestra carrera artística.      

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