3 etapas clave para la producción creativa

3 etapas de producción extraídas desde el estudio de grabación aplicables a la creación artística.

Me he dado cuenta a lo largo del camino de que existen paralelismos en ciertos procesos de creación, en especial los que involucran medios digitales. Las nociones que abordaré en este artículo las extraigo directamente de los estudios de grabación musical y mostraré que son perfectamente aplicables en otras áreas del arte.

Pero primero: la producción musical es una serie de actividades dirigidas hacia un objetivo organizadas dentro de un cronograma. Por lo tanto, tiene las características de un proyecto y las etapas en las que se organiza pueden ser por completo independientes, llegando a realizarse por entidades diferenciadas, pero lógicamente secuenciadas. Ésta metodología se maneja con pequeños ajustes en todo el universo audiovisual y es más o menos conocida por todo el mundo. La estrategia aplicada consiste en dividir la producción en tres etapas; la preproducción, la producción y la postproducción.

A grandes rasgos en la música, la primera etapa consiste en seleccionar el repertorio, hacer maquetas y borradores para aclarar las ideas, elaborar las partituras, hacer un cronograma de actividades, obrar milagros para que los músicos involucrados puedan coincidir en los ensayos y planear las sesiones de grabación entre otras muchas más actividades para tener al dente la masa para iniciar la segunda etapa.

La fase de producción concentra toda la tensión del proceso. Busca una perfección auténtica y para lograrla se realizan cientos de tomas hasta el cansancio y el resultado es un alud de tracks, un rompecabezas que una vez armado se llamará álbum. Es un momento realmente divertido siempre y cuando la planeación de la primera etapa haya sido realmente efectiva.

Por último, en la postproducción convergen todos los esfuerzos para manifestar la magia. Como en un taller de ebanistas, se buscan las piezas más adecuadas, se cortan y se encolan y a esto se le llama mezcla. Luego se pulen y se nivelan para que todo el conjunto tenga idénticos estándares estéticos y a esto se le llama masterización. En resumidas cuentas, la postproducción consiste en la edición de los elementos para conjugarlos como un producto musical de altísima calidad, prácticamente listo para ser disfrutado por todo el mundo.

Hasta aquí una descripción somera de cómo se estructura el proceso de producción musical. El quid es que he encontrado paralelismos trabajando en diferentes áreas, obviando el vídeo que es casi idéntico. Por ejemplo la fotografía. La diferencia entre un fotógrafo profesional y un adolescente con Instagram es que el primero tiene en cuenta todos los parámetros técnicos que requiere para elaborar una foto. La imagen, tal como Atenea, nace en la cabeza del creador antes de materializarse, incluso si es un retrato familiar espontáneo en una fiesta de cumpleaños. También se sabe que una vez que el obturador se cierre, la fotografía no está completa hasta que haya pasado por un proceso de edición, que en tiempos digitales es paralelo al trabajo en el laboratorio fotográfico.

Más me arriesgo yo a decir que éstas etapas se acomodan en la producción editorial, la ilustración el diseño gráfico y web y hasta en la fabricación de bienes y servicios a escala industrial. Y es que el método es simple e inobjetable porque se basa en los principios de ideación, planeación y previsión; ejecución y materialización; y edición, corrección, consolidación y mantenimiento.

La primera fase construye a nivel mental la obra. A mayor detalle de la proyección que se levante, mejor marcharán las cosas a lo largo del proyecto. Siempre surgirán inconvenientes y por eso es necesario calcular todas las vías posibles para tener una respuesta oportuna a cada problema que se presente. Es rigurosamente indispensable el boceto como anticipación al resultado y deben aprovecharse las herramientas como las hojas de cálculo, el método kanban, la bitácora, etcétera, para apoyar los procesos de inicio a fin.

En el segundo momento se da vía libre a la expresión. Es en definitiva lo que a los artistas más les gusta hacer y por esto no hay que ampliar más, más que para recalcar que no se debe abandonar en ningún momento el trabajo de la primera etapa.

Para el último tramo, sea en el área que sea, se debe tener en cuenta que lo que se hace aquí es consolidar todo el trabajo que se ha realizado. Es poner todos los ingredientes en el caldero, es corregir imperfecciones, es otorgarle la dignidad merecida al esfuerzo, es cuidar de la obra y mantenerla en condiciones a lo largo del tiempo.

Cada cual sabrá interpretar estas palabras en su campo de acción. Métodos de trabajo creativo existen miles, pero estos pasos que he abordado me parece que engloban a la mayoría. No queda más que exhortar al trabajo y a estructurarlo para ver resultados brillantes.

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