5 candidatas a llevarse la estatuilla a mejor fotografía en los premios Oscar

El reconocimiento al trabajo de las mentes detrás de las cámaras.

El mayor reto para la elaboración de un filme es lograr hacer coherentes los mensajes en cada uno de los lenguajes expresados. Esto quiere decir, que exista cierta afinidad entre la actuación, el guion, la música y la composición visual entre otros elementos que completan la producción. Es precisamente la fotografía la que se dedica a este último campo, además de el color y las texturas, para sumergir al espectador en los mundos insospechados del séptimo arte.

 

James Laxton – Moonlight:

Chiron, el protagonista, es un náufrago de sus propias tempestades internas. Toda la película constituye un cuerpo de retratos psicológicos de cada uno de los personajes, llevándonos en un tránsito de emociones que van desde la alegre intimidad hasta la máxima tensión de la desesperación y el desgarro producidos por el abuso y el maltrato. Las imágenes resultan ser limpias, priorizando la figura humana sobre el resto de elementos. Los tonos pastel enfatizan cada uno de los estados emocionales; amarillo maternal, blanco sereno y azul tristeza.

Rodrigo Prieto – Silence

Por cuarto año consecutivo es probable que un mexicano gane esta categoría. Y es que el relato de un viaje al Japón feudal y al interior mismo del Padre Rodrigues se hila a través de imágenes más que de diálogos. A medida que la trama se desarrolla, las composiciones fotográficas se tornan complejas, se llenan de texturas, la altura de las tomas desciende sin llegar a ser contrapicados, pero acercándonos a la mirada interior y a saborear las torturas amargas que soporta el creyente en Dios.

Greig Fraser – Lion

Predominan dos tipos de imágenes contrastantes entre sí, por un lado nos muestran una cámara baja, a la altura de los ojos de un Saroo infante, y por el otro, tomas aéreas que hacen explícito su pequeño tamaño en la vastedad de la India. La melancolía de la pérdida se manifiesta en colores insaturados, lejos de la explosión cromática típica del subcontinente. Nos acerca a los tonos terrosos de locaciones pobres a la orilla del desierto que transitan entre la ruralidad y la industria de una estación de trenes. Al igual que Moonlight, Lion nos acerca al drama a partir de retratos internos, con poca profundidad de campo, para centrar la atención en expresiones faciales de congoja y regocijo.

Linus Sandgren – La La Land

El reto fotográfico en este filme era claro: acompañar y mostrar de la mejor manera posible cada uno de las coreografías, dando como resultado una colección de planos secuencia destacables. El mundo de los musicales fílmicos se alimenta directamente del lenguaje de Broadway. La iluminación de las tomas es un claro ejemplo de cómo el mundo del teatro incide en La La Land. Los colores vibrantes, usados junto a sus complementarios concentran la atención en todo momento, siendo un trabajo conjunto entre fotografía, arte y dirección muy bien logrado.

Bradford Young – Arrival

Impresionantes tomas de paisajes son la mayor característica de La llegada. El uso prudente de CGI apoya indudablemente la verosimilitud de tan grandes naves espaciales varadas en el horizonte con resultados naturalistas y limpios. Arrival no es un despliegue de color, pero lo usa como recurso para acentuar cada una de las tomas. Young logra acercarnos de manera íntima a la doctora Banks y a sus procesos de comunicación con los recién llegados mediante primerísimos primeros planos y planos detalle, que hablan a partir de la sutileza de las nieblas internas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s