Tres capitales para avanzar

Porque no sólo de arte vive el artista, tres capitales para adquirir y poner a marchar la locomotora.

El sociólogo francés Pierre Bourdieu en su libro “La Reproducción” publicado en 1973 junto a Jean-Claude Passeron introduce el concepto de Capital Cultural. Posteriormente, en su libro “Poder, Derecho y Clases Sociales” complementa su teoría. Sin embargo, no haré comentarios sobre los escritos del erudito galo, más bien, parafrasearé con base en lo que he vivido en carne propia a la hora de moverme en el medio de la cultura.

El primer tipo de capital es quizá el más evidente cuando se aborda este tema. Es el capital económico, en su mayoría representado por el dinero, aunque también pueden incluirse en esta categoría los patrocinios, los trueques y las alianzas con intercambio de bienes y servicios como cattering y publicidad.

La segunda clase de capital es el social. Para una persona que trabaje dentro del campo de la cultura es indispensable establecer relaciones con diferentes agentes y organismos por varios motivos entre los que se encuentra el contar con diferentes tipos de apoyos, fundar una reputación en el medio y facilitar la divulgación del proyecto. Ningún proyecto se logra en solitario.

Finalmente, el capital de conocimiento es el de carácter más personal. Bourdieu lo define como capital cultural, sin embargo os recuerdo que hablo desde mi experiencia y por esta razón he decidido darle ese nombre.

En este punto es necesario derribar algunos mitos. Este capital se construye basado en la experiencia abierta y receptiva, por lo tanto el hecho de realizar cursos técnicos o profesionales no necesariamente ofrece mejores herramientas que la investigación autodidacta y se debe respetar de igual modo la maestría empírica como la titulada. En adición, es imperativo el conocimiento del contexto cultural actual y de sus marañas arcanas y cómo manejarlas a nuestro favor. Se debe sepultar el ideal romántico del artista encerrado en su taller mientras sólo produce su obra a la espera de algún generoso mecenas que lo proteja. El agente cultural, sea del campo que sea, requiere conocimientos en áreas como la administración y la contabilidad, el derecho, los sistemas informáticos y hasta la fisiología, os lo digo por experiencia.

Un proyecto cultural, llámese consolidar una carrera profesional o hacer un festival o feria internacional, requiere de estos tres componentes para iniciar. No obstante existe un truco. Puede generarse un círculo virtuoso si se cuenta con al menos uno de los tres capitales.

Si se tienen los conocimientos, es posible comenzar a trabajar en relaciones personales que aporten recursos económicos al proyecto o en un sentido contrario, se puede ser contratado a cambio de los saberes y comenzar a conocer a gente del medio cultural. Todo capital es intercambiable.

Ahora, cabe aclarar que tener uno de los tres es un inicio, tener dos es estar encaminado y tener los tres es luz verde para vivir de la cultura. No siempre será fácil, pero si se tiene en cuenta que se debe trabajar en esta tríada de capitales y en sus infinitas posibilidades, los recursos llegarán de alguna forma.

Para concluir quiero manifestar que el aglutinante de estos poderes capitales es la ética en todos los procedimientos que se realicen. Siempre se debe trabajar de forma limpia y transparente. Gracias a monsieur Bourdieu por permitirme trastocar un poco su obra.

2 respuestas a “Tres capitales para avanzar

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