Catando las letras, consejos para lectores.

A propósito de la Feria del Libro, breve reflexión sobre el hábito de la lectura.

Desde hace un tiempo viene circulando en Internet un reto de lectura que promete incrementar el número de libros leídos.

Aprovechando que por cuestiones de la vida mi biblioteca se nutrió de material valioso, decidí apuntarme y me propuse leer una obra a la semana. Sin embargo, pronto me di cuenta de las dificultades que representa el tratar de apurar las deliciosas palabras de algunos de los escritores más destacados.

En vez de atragantarme, tracé un plan de acción. No importa el número de libros, el asunto es consolidar un hábito de lectura sano, que no discrepe con el resto de actividades que enriquecen el diario vivir.

A pesar de esto, llegar al final de un texto es una mezcla de melancolía y goce que incita a tomar el siguiente volumen y devorarlo sintiendo con el paladar cada una de sus esencias.

Por esta experiencia, he llegado a que lo más recomendable es realizar una selección. Para empezar, libros cortos cuya estructura se adapte a nuestros gustos. Poco a poco se puede ir experimentando por senderos desconocidos.

Por una creencia personal, la prioridad son los libros que poseemos; luego, recurrir a préstamos de amistades y bibliotecas, y después, cuando se tenga suficiente criterio, adquirir y leer los ejemplares sin remordimiento económico. Una colección de libros es más valiosa entre más la hayamos disfrutado.

De igual forma, para consolidar el hábito, se hace necesario encontrar el lugar del rito en el que nos sintamos más cómodos con la lectura, y no es gratuito que asocie la bibliofagia con lo sagrado, porque la acción resultante incidirá directamente en el goce que nos llene.

Personalmente mi lugar es el transporte público, y puedo demorarme horas enteras viendo las páginas pasar mientras la gente a mi alrededor desaparece. Para mi, leer en la cama es una batalla entre el hilo de la historia y la gravedad actuando en mis párpados. Desde mi vivencia, la lectura la disfruto en movimiento.

Finalmente hay que derribar los mitos del buen lector. La literatura, al igual que la música, no es susceptible de ser degustada en todo momento. No podemos esperar que nos caigan bien las mieles de una narración romántica en una situación de desilusión personal. Si un libro se resiste a ser leído reiteradamente, lo más aconsejable es dejarlo en reposo, y tal vez después la relación con sus folios se concrete.

Y en una última advertencia digo, jamás los ojos tendrán la resistencia suficiente para que su dueño pueda convertirse en un ser divino superior a sus congéneres. La lectura, cada vez más accesible, es maná y cada quien ha de alimentarse de él según sea su preferencia en sabor y cantidad.

¡Buen provecho!

Posdata,
Leí un total de 25 libros a lo largo de un año entre los que se encuentran obras indispensables de la literatura universal y latinoamericana. Me enamoré de “El Astillero” de Juan Carlos Onetti.

Feria del libro de Bogotá 2017, Francia invitado de honor.

Lugares recomendados: Librería Merlín

3 respuestas a “Catando las letras, consejos para lectores.

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