Laura Ubaté en entrevista

Las historias de una comunicadora consagrada con el sonido y la cultura.

Conversamos con Laura Ubaté, realizadora radial y comunicadora social convencidos de que la comunicación es uno de los pilares de la cultura. Laura se define a sí misma como curiosa, trascendental y melómana. Trabaja en Radiónica haciendo realización de programas como Madrugadas Radiónica, es reportera y hace artículos y podcast para esta estación. Es freelance en el Ministerio de Cultura en una plataforma de formación musical a través de una web, corresponsal del Centro de Producciones Radiofónicas de Argentina y como si no fuera poco también realiza la producción de audio para un podcast académico llamado Ciudad de Datos. La comunicación es uno de los pilares de la cultura

¿Por qué la radio?

Fue una cuestión de corazón muy fuerte. De sentir que en general el sonido me apasiona, porque siento que tienen la capacidad de hacer que tú te fijes más en lo que quiere decir la persona y no en cómo se ve o cómo proyecta su apariencia. Creo que estamos viviendo en una era donde lo visual está tomando mucha relevancia, pero en parte eso está empañando el hecho de escucharse el uno al otro. Entonces creo que la radio tiene esa magia de, primero entrar en un lugar íntimo de prenderla y sentirse acompañado donde sea que uno la escuche; pero además una magia muy fuerte de activar la imaginación de quien la esté escuchando, de validar los discursos más allá de las apariencias y ponerlos en diálogo, que es algo importante.

Me especialicé en radio porque me hace sentir muy feliz. Pero en el tercer semestre del pregrado me di cuenta de que la radio es un oficio, aunque no explora todo lo que significa ser un comunicador. Hice un segundo énfasis en comunicación organizacional pensando en todo lo que se puede hacer en función de la gestión cultural a partir de mi carrera.

¿Cómo ves el panorama actual de la radio colombiana?

Yo creo que se sufre de una preferencia por una generación que tuvo éxito y que lo quiere seguir teniendo a pesar de que ya no está en un rango generacional joven. Hay gente que hace radio juvenil que no está en las mismas edades de los oyentes. Y es una generación que estuvo en un momento en el que llegó al país un formato de radio que yo conozco como Hot Talk.

Es este formato en el que se hace polémica con el que te está acompañando, empiezas a hablar sobre tu vida personal, comienzas a preguntar por las experiencias sexuales, sus parejas, y todo esto con tal de generar polémica. Este fue un formato que se inventaron al rededor del año 99 en Estados Unidos y que empezaron a usar mucho. Por ejemplo inventaron un programa que se llamaba Morning Zoo, y luego lo copiaron acá, tal cual, y fue el Zoológico de la Mañana.

En 2002 la radio en Estados Unidos decide que no está bien hablar de esta forma tan banal, y retoma otro tipo de formatos. La cuestión es que la radio colombiana se quedó en el99 y sigue repitiendo cosas desde allá, con los mismos mecanismos de pensamiento y creo que esto se produce porque esta gente lo que hizo fue copiar en vez de crear algo nuevo con base en el contexto.

Yo creo que las emisoras juveniles están repitiendo ese formato, tratando de ver cómo les funciona, y es lamentable ver hasta qué punto llegan con tal de mantener la audiencia. Me Parece que es una radio que está irrespetando al oyente, y esto se a extendido a otras radios comerciales. Y en esa batalla sólo la radio informativa y la radio pública sigue respetando a sus oyentes con algunas excepciones de la primera.

Siento también que hay una generación de muchachos que no están escuchando radio, están acudiendo a las plataformas digitales. De esta forma la radio entra en una competencia mundial, o al menos latinoamericana. Entonces están dejando de poner atención a lo que ocurre en las radios locales y comienza a notarse una brecha que va creciendo. Varios estamos trabajando por acortar esa brecha, sin embargo, escuchar radio es un hábito. Siento que en este momento la radio colombiana está tratando de mudarse a ese escenario digital y que aun no sabe cómo hacerlo bien. Hay muchos experimentos pasando,pero nadie está muy seguro de cómo hacerlo para que funcione.

También te defines como melómana, la música es uno de tus fuertes y es algo que siempre has buscado. ¿Cómo ves la escena musical colombiana?

Es increíble. Está ocurriendo un relevo generacional, cosa que no pasa con lo que decía anteriormente de la radio. Lentamente, gracias al auge y al apoyo que tuvieron agrupaciones como Bomba Estéreo, Systema Solar y hasta Carlos Vives, empiezan a abrir un mercado y a aparecer voces propias.

Creo que el Hip Hop en el país está pasando por un momento muy especial porque está en su adolescencia. Es un género cuyos fanáticos están en un segmento muy joven y se están apropiando de la música y están generando una cultura muy fuerte. El mismo caso pasa con el Hardcore, que es muy underground pero yo diría que la mayoría son menores de edad. Hay toques en garajes con 200 muchachos que están apoyando a sus amigos y a la banda, y aunque no creo que les dé para vivir, sí está pasando algo muy interesante.

También está pasando algo con la música Rock en español en nuestro país, que están comenzando a superar los discursos que venían de otras generaciones, de lo que era el Rock en español y todo lo que traía esa etiqueta detrás, y están empezando a crear sus propias definiciones estéticas. Estamos en un momento de una explosión estética muy interesante y con el tiempo veremos cuáles de ellas maduran.

¿Cuáles son tus proyectos actuales y futuros?

Ahorita me la juego todas las noches por Madrugadas Radiónica. Es un proceso de hacer un contenido agradable, respetuoso e interesante, todas las noches. También estoy haciendo un podcast en Radiónica que se llama La Sonora Bicicleta. Son historias en bici, por ahí va mi interés profesional en este momento, y es cómo contar historias en radio, quiero aprender a hablar sonido y no español, inglés o portugués.

Estoy leyendo muchísimo sobre cómo hace la gente para hacer grandes podcasts y para hacerlos interesantes, cómo traducirlo a historias de nuestra cultura. Y lo mismo estoy haciendo en Ciudad de Datos, una investigación de la Universidad Javeriana, que habla sobre la gobernabilidad de nuestro país a través de los datos y la información. Y lo que hicimos fue reunir un grupo de personas para traducir esta investigación a términos más coloquiales. Traducir algo que es importante comunicar en algo que sea interesante de escuchar.

A futuro me veo especializándome en esa parte. El boom que han tenido los podcasts es la fuente de mi curiosidad intelectual, y quiero ver cómo traducirlos a nuestra cultura.

Cuéntanos sobre un momento especial en tu carrera.

Tengo varios, pero diría que uno de los momentos más importantes de mi carrera fue Los Once. Yo hice prensa, relaciones públicas, community, producción general, etc… de todo hice. Esta novela gráfica está inspirada en las once personas que desaparecieron en la toma del Palacio de Justicia. Fue un proceso muy bonito y un aprendizaje muy grande porque el propósito que me hice como comunicadora fue consolidar ese producto como un referente artístico sobre el Palacio de Justicia.

Entré en un proceso muy largo con los artistas, de cimentar un discurso. De cómo decir las cosas, porque es un tema muy sensible porque es un acontecimiento muy politizado. Además nuestra generación no conoce casi nada. Yo no conocía casi nada, y este fue un proceso de investigación y tuvimos una instancia de trabajo con los familiares de las víctimas del Palacio, que fue el momento más bonito que pudo haber pasado.

Mi gran propósito fue consolidar ese proyecto. Fuimos el primer colectivo en hacer Crowdfounding en una plataforma colombiana. Y al final de todo ese proceso yo logré reunir, gracias al Centro de Memoria Histórica, en una mesa a María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro, y a Juan Francisco Lanao, hijo de Gloria Anzola, una de las desaparecidas del Palacio, y sentarlos a hablar de Palacio a través de Los Once. Ese fue un gran momento porque nunca se había conocido desde ese punto de vista. Pasó en una Feria del Libro, y la gente habló cosas muy lindas y memorables.

Creo que el gran momento en el que me dí cuenta que lo logré, fue un año después de trabajar con ellos, que el proyecto apareció en revista Semana como una de las obras artísticas referentes al Palacio sin haber mandado un solo correo, ni una llamada, y apareció Los Once. Eso fue lo que finalmente me dijo que lo logré. A la gente sí le están importando nuevos relatos sobre la conciencia social en nuestro país, así que vale la pena todo el trabajo.

En cada aniversario nos llaman, el tiraje fue para colegios y bibliotecas públicas y el libro se puede conseguir por Laguna Libros.

Un consejo para las personas que trabajan en los campos de la cultura.

Las grandes historias se toman su tiempo en pasar y la disciplina es lo que lo logra.

Hay que lanzarse a hacer las cosas. He conocido a mucha gente que tiene ideas, pero no las hace. Así que esa esa idea que tienes, que puede cambiar el mundo, no va a hacerlo si tú no le das trabajo. Y no va a pasar en un mes, ni en dos.Tienes que trabajar duro, porque es algo que no nos dicen sobre la promesa millenial. No vas a lograr nada si no trabajas duro por ello, en lo que sea. Así sea un youtuber tiene que hacerlo constantemente porque o si no nadie va a estar detrás de él.

Siempre que tienes una idea, sobre todo en el campo cultural, tienes que perseverar y seguir, y eso implica también buscar las cosas. Si tienes una idea, trabajas por esa idea y la sacas adelante, y después vendrán otras. El primer consejo es ese. Hacer las cosas.

El segundo es trabajar tranquilos. Uno quiere ser exitoso ya, y tener plata ya, y lo quiere todo ya. Es una característica de la gente de nuestra edad, y es la gran ganancia que tenemos respecto a otras generaciones, porque hacemos las cosas al instante. Sin embargo no hay que desesperarse si no salen los proyectos. Las grandes historias se toman su tiempo en pasar y la disciplina es lo que lo logra.

Entonces, por un lado disciplina, y por el otro paciencia. No hay que darse duro y eso hubiera querido que me lo dijeran a los 19 años. Desde que tú sigas trabajando por esas cosas,van a salir mejor.

Un artista visual: John Dyer Baizley.
Un músico: Charles Bradley.
Un sitio en Bogotá: Casatomada.
Una película: Good bye, Lenin!
Un libro: “Up All Night” de Carol Miller, dj de Estados Unidos y si puedo poner otro, “Siddhartha” de Hermann Hesse.
Un destino: El parque Tayrona.
Una meta: Un podcast que conmueva hasta las lágrimas.
Una canción: Finding My Way de Rush.
Un mentor: Natalia Restrepo.

Laura Ubaté en Twitter

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Podcast Ciudad de datos

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