Miler Lagos en entrevista

Conversamos con uno de los artistas colombianos más destacados de la escena contemporánea.

En nuestra entrevista de hoy, hablamos con Miler Lagos durante la inauguración de Energ(ética) sobre sus más recientes proyectos, la XIII Bienal de Cuenca, OpenArt 2017 y mucho más en esta época en que el arte se toma Bogotá.

Rain Maker fue un éxito en Örebro, cuéntenos un poco sobre esa obra del OpenArt 2017.

Sí, me parece que fueron muchísimas personas las que lo visitaron, más de 50000, y bueno, también es un proyecto en el que ya el arte no se queda en ese lugar contemplativo sino que es abierto a la participación. Desde cierta óptica podría decirse que ya no es arte, que es entretenimiento, pero tiene un trasfondo político y una reflexión sobre la vida misma.

En el caso de Örebro, venía de una serie de ejercicios en los que quería acercarme al agua. Mi trabajo ha sido de escultor y básicamente la escultura me llevó a reflexionar sobre la naturaleza de los materiales, así que trabajé con papel que me llevó a hacer árboles, un poco la fuente de la materia prima, y de alguna manera encontré una relación muy fuerte entre los árboles y los ríos. Esa relación entre árbol y río me hizo pensar en el agua como materia expresiva, no sólo como un referente, sino poderla tomar realmente y trabajar con ella. Es interesante que estemos aquí en Energ(ética) porque es precisamente una exposición que reflexiona sobre la energía.

La maqueta que está aquí en la exposición, la hice con mi padre que es ingeniero, pensando en los ríos que alimentan la ciudad de Cuenca en Ecuador, que son unos ríos fantásticos que nacen en un páramo que se llama El Cajas y cuando uno va a las montañas y ve las lagunas desde donde se comienzan a derivar los pequeños chorros de agua que luego se constituyen en ríos, uno ve toda esa carga y esa energía que hay ahí.

Pensaba en cómo toda esa energía descendía de las montañas y se convertía en corriente, que de alguna manera era una fuerza hidráulica que podía ser utilizada, y lo fue con las norias y los molinos. Entonces en Cuenca hicimos un molino que cuando propuse la idea destapó toda una historia de los molinos de harina que llegaron en la colonia y pensé que en Bogotá también debió haber pasado lo mismo. Mi ciudad también tuvo molinos. Lo que pasa es que tuvimos el infortunio de que quizá no se arreglaron las cosas, sino que cuando se empezó a dañar el agua la gente lo que hizo fue tapar el problema.

bienalcuenca.org
Tomada de bienalcuenca.org

Hicimos esta pieza que utilizaba la energía de los ríos. Hicimos una rueda, y lo que está aquí en Energ(ética) es la maqueta a un sexto de lo que hicimos en Cuenca. La de acá tiene un metro, la de allá tiene seis metros y es enorme, y generan un movimiento de agua que a su vez mueve otros sistemas, entonces es un conjunto mecanismos de madera que son accionados con el agua.

Y ahora, cuando fuimos a Örebro al OpenArt, yo vi el río que cruza la ciudad y pensé en hacer otro molino. Pregunté si allá tuvieron norias y efectivamente las tuvieron, pero luego me dijeron que la exposición como es en el verano el río queda quieto. Suecia no tiene montañas y por esa razón los ríos, si no hay agua no se mueven y no se puede hacer una rueda.

De hecho Lars Jonnson, el curador en jefe del OpenArt, me dijo que tenían muchos problemas porque al parecer los suecos tendrían que comprar el agua potable a los noruegos y eso me pareció increíble, sin lluvia no hay agua. Entonces me acordaba de los indígenas norteamericanos danzando para atraer la lluvia, eran los Rain Makers, y contándole a algún periodista en Suecia sobre la idea, yo le comentaba que el molino en Cuenca lo montamos en medio de un verano larguísimo de cuatro meses y todo el mundo me decía que la rueda no funcionaría porque como no había llovido en las montañas, el río no se movía.

A medida que íbamos acabando la rueda, comenzó a soplar más viento y al final, tan pronto acabamos la rueda,comenzó a llover. El periodista me dijo que yo también era un Rain Maker, y en ese momento pensé que era el nombre era muy adecuado para el proyecto de Örebro.

Lo que se me ocurrió fue hacer una rueda donde las personas pudieran ingresar, y accionarla caminando. Si el agua estaba quieta, la rueda de alguna manera iba a generar una dinámica dentro del río. Pero al mismo tiempo hicimos un sistema de vasos capilares que capturan el agua y cuando la pieza gira, deja caer estas gotas y simula una pequeña lluvia, entonces hay lluvia en la medida en la que la gente camina.

Esa fue la manera en la que llegué a Rain Maker, fue transformar la situación, cómo tomamos la energía de la naturaleza y de repente cómo a través del arte con un mecanismo interactivo los humanos podemos devolverle algo de energía, al menos poéticamente.

¿Cómo está relacionada su obra con la curaduría del OpenArt?

David Lozano me había buscado y me contó sobre la posibilidad de este proyecto en Suecia. Él había tenido la oportunidad de ver las maquetas que yo había hecho para la Bienal de Cuenca y me contó que el OpenArt era un proyecto en espacio público, que está la situación del agua, y me formuló la incógnita de qué podría pasar ahí. Poco a poco fuimos adaptando la idea y nos gustó, les pasé el proyecto y ahí formé parte de ese selecto grupo de colombianos.

David ya había tenido la oportunidad de participar y encontró muchas similitudes en la manera en la que yo trabajo y me conecto con cada contexto, porque de alguna manera, al ser Colombia un país invitado, uno supondría que están esperando algo de la realidad del conflicto, y eso no necesariamente debe ser una camisa de fuerza en los proyectos.

Yo les dije que a mí me gusta trabajar desde el sitio, y no porque haga una obra para un lugar específico significa que sea ajena a la realidad nacional. De alguna manera uno no niega de dónde viene, uno no puede negar su origen. Simplemente lo que hace en un contexto específico es superponer esas visiones. Yo miro como colombiano sin importar que esté en otro país con otras condiciones. Siempre me voy a aproximar con esa mirada y eso hace que mi trabajo tenga ese sello del origen.

En algún momento pensé que en Suecia querían ver un arte que reflexionara sobre la violencia, sobre el narcotráfico o sobre todos los problemas de la ecología, pero de alguna manera yo veo al arte mucho más amplio. Todo eso puede estar implícito en la obra y creo que todos estamos permeados por la realidad. Pero el arte no se tiene que limitar por eso sino que todo lo contrario, tiene que ser liberador y yo siento que mi trabajo hace eso. Una muestra es que el proyecto en Örebro logró que la gente se involucrara con él, se compenetrara y pudiera divertirse, pero también lo que genera en términos de reflexión.

Esta es la temporada del arte en Bogotá. ¿En qué otros espacios podemos ver su obra?

Acabamos de hacer un traslado de un proyecto que hicimos en el 2014 en el Museo de Arte de la Universidad Nacional con curaduría de María Belén Sáez que se llamó Selva Cosmopolítica. Ahí hicimos unos troncos gigantescos que simulaban raíces de ceibas y de ficus con más o menos 40 toneladas de papel periódico reciclado, que participaron como 700 personas durante seis meses. Estas piezas las acabamos de trasladar al Claustro de San Agustín, entonces están en un lugar fantástico y ya está abierto al público.

Tengo otra muestra en un lugar que se llama La Casita. Es una casa donde se realizan proyectos de arte y se mantiene una colección que es de la familia Chehebar y también está abierta al público hasta la primera semana de noviembre.

También hice un proyecto pequeño en una casa de unos jóvenes artistas que se llama Maleza Proyectos. Hice una intervención en el patio que le da el nombre a la casa, un patio lleno de plantas silvestres, y lo que hice fue construir unas terrazas para respetar el espacio de estas plantas y hacerles un reconocimiento, y un ejercicio de dibujo que se hizo con el proyecto de Manuel Santana y Graciela Duarte del colectivo Echando Lápiz, entonces hicimos como una especie de jardín botánico y también está abierto al público.

Y bueno, ahora abrimos Energ(ética) con Flora Ars Natura que va a estar abierta hasta el 14 de noviembre. Y durante el tiempo de de Artbo estaré con una galería española que se llama Max Estrella y por allá los espero.

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Energ(ética) en el Monumento a los Héroes.

Finalmente, y como parte ya tradicional de las entrevistas Alterciclo, un consejo para los jóvenes artistas y emprendedores de la cultura.

Un consejo que les daría es nunca dejen de soñar, que la realidad nunca sea un condicionamiento para soñar, y tener mucha fe en los sueños y en las ideas, que si uno cree realmente en lo que a uno le gusta y en lo que uno sueña eso se da, eso termina convirtiéndose en realidad.

Yo creo que absolutamente todos tenemos la capacidad de afectar la realidad, entonces no es un problema económico sino simplemente de creer. Si uno cree en su trabajo se va a hacer realidad, eso es lo único que yo le aconsejo a la gente. Sueñe y crea en sus sueños.

¡Y trabaje duro para hacerlo realidad!

Open Art 2017

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