Pequeñas ficciones, el microcuento y el nanorrelato

No toda la literatura debe abarcar cientos de páginas para ser grandiosa.

El microcuento y el nanorrelato están con nosotros no hace más de medio siglo, son parte de los géneros desarrollados en América Latina con la literatura contemporánea y son prueba del ingenio de sus creadores. Dada su característica brevedad, han comenzado a ganar popularidad a través de internet donde se publican constantemente cuentos de aficionados a través de blogs, Twitter y Facebook.

No se puede establecer una longitud límite definitiva entre estas pequeñas ficciones y los cuentos, así como es difícil diferenciar entre un cuento largo y una novela corta. En general los microcuentos tienen menos de quinientas palabras. Hay quienen los sitúan en el par de párrafos.

En el caso de los nanorrelatos, se dice que deben tener como mucho veinte palabras. Para ambos géneros, sin embargo, existe una serie de cualidades que los distinguen definitivamente de otras ficciones  y que les aporta una potencia cautivadora.

Cabe anotar que las pequeñas ficciones tienen muchísimos otros formatos y no sólo en prosa, sino también en verso, como los haikús,un género japonés que ha despertado pasiones entre artistas y amantes de las letras.

El microcuento tiene su nido en América Latina. Grandes autores como Jorge Luis Borges, el hondureño nacionalizado guatemalteco Tito Monterroso, Julio Cotázar o el mexicano Juan José Arreola. Sin embargo no se necesita estar postulado al Nobel de literatura durante años para escribir piezas magníficas, y cada vez más personas se atreven a desarrollar sus propios relatos de pequeño formato.

Sin duda la característica más relevante de los microcuentos y los nanorrelatos es su brevedad. Por esto, deben ser narraciones muy simples, despojadas de todo elemento innecesario. Esto las despoja de descripciones detalladas, de caracterizaciones de los personajes e incluso de un marco temporal que queda situado en un solo instante.

Estas cualidades derivadas de la brevedad son potenciadas en especial en el nanorrelato, que no sólo debe ser hiperbreve, sino que debe ser instantáneo. Un flash de incertidumbre para el lector.

Sin embargo, en general es muy difícil establecer un contexto contando con un número tan reducido de palabras, por lo que se hace uso de la intertextualidad. El conocimiento de historias insertadas en la cultura popular ayuda a desarrollar nuevos relatos que trastocan lo que damos por sentado.

La intertextualidad demanda un nivel de comprensión avanzado. Los elementos presentados por los microcuentos y los nanorrelatos no necesariamente están situados en las narices del lector, que debe remitirse a fuentes externas para completar la narración. Esta es la razón por la cual en muchas ocasiones es difícil terminar de decodificar las pequeñas ficciones gestadas en contextos que desconocemos.

Pero también, la intertextualidad y el vacío que experimentamos cuando leemos una pequeña ficción, son sus cualidades más atractivas. El absurdo, el humor en muchos casos negro, la posibilidad de completar el relato desde nuestras propias experiencias, el vértigo de un vacío propuesto que nos deja en un lugar incómodo al proporcionar tan mínimos elementos, hacen del microcuento y en especial del nanorrelato, géneros que despiertan nuestra imaginación y nos seducen a nivel mental.

Esto implica una tremenda creatividad tanto del que los escribe como de quienes lo leen. Y es que producir y alimentarse de pequeñas ficciones es un tónico cerebral. Desoxidan los procesos creativos y estimulan la inteligencia lingüística. Además por las propias características de estos géneros, propenden la aparición de imágenes muchas veces absurdas y oníricas, y sin duda, fuera de la zona de confort.

De hecho, las pequeñas ficciones se han instaurado dentro de los procesos pedagógicos de la lengua. Presentan muchas ventajas a parte de facilitar la revisión de las tareas por parte de los profesores. Al ser textos cortos, los niños están en capacidad de analizarlos a profundidad sin perder ningún detalle. También su longitud motiva a comenzar a escribir textos de carácter conciso y económico.

Crear una obra maestra de la literatura bajo estos parámetros de brevedad sí es posible. Jugar con las reglas propuestas por las pequeñas ficciones es un completo laboratorio creativo, un invernadero de ideas al que podemos ingresar a diario.

Twitter, Facebook, Tumblr y los blogs son fantásticas formas con las cuales llegar a un público amplio y lugares donde podemos gozar de la lectura de una comunidad cada vez mayor. El intercambio literario no sólo desde el disfrute sino desde la misma producción, leer y ser leídos. Nada mejor que compartir nuestros propios doodles de palabras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s