¿Cómo podemos afianzar nuestro hábito de lectura?

Hoy les traemos una serie de consejos que podemos aprovechar para disfrutar mucho más del mundo de las letras.

Los beneficios de la lectura no son un secreto, y quienes disfrutan de hacerlo con constancia lo saben de primera mano. Convertir la lectura en un hábito es algo que nos animan a hacer desde muy temprana edad. Pero muchas veces, así nos hayamos acostumbrado a estar leyendo con frecuencia, nos encontramos dejando nuestro hábito a un lado.

La siguiente situación puede ser muy familiar para muchos lectores: empezamos un nuevo año, en el que queremos tener mejores hábitos, entre ellos leer, y es más, ya tenemos definida nuestra lista de libros. Pero, meses después, estamos totalmente involucrados en nuestros estudios, trabajos, u otras obligaciones o actividades (no necesariamente obligatorias), y no hemos ni siquiera leído la primera página en nuestra lista.

Recientemente, aprovechando el año nuevo, publicamos un artículo en dos entregas, en el que hablamos de los hábitos. En él, compartimos una serie de pasos que nos pueden ayudar a alimentar los hábitos útiles que queremos convertir en parte de nuestra vida, o lo contrario, deshacernos de los que nos perjudican. Hoy, el propósito es profundizar un poco sobre este tema, enfocándonos específicamente en la lectura.

En el artículo ya mencionado, se habla de empezar por acumular conocimiento. En este caso, puede ser conocer nuestras rutinas, para así saber cuánto tiempo podemos dedicar a la lectura, a qué hora nos gusta leer, qué, dónde, etc. Pero sin duda alguna, todos estos pasos preliminares son realmente muy sencillos, el problema es cuando llegamos al verdadero reto: poner manos a la obra y usar toda la información que ya identificamos de una manera práctica. Aquí compartimos cinco breves consejos para que podamos disfrutar de retomar nuestro hábito de lectura.

Compromiso

Quienes han disfrutado de un buen libro, conocen la grata experiencia que es sentarse toda una tarde (o noche) y no soltar el libro. Desafortunadamente, no todos podemos hacer esto todos los días. Y nos centramos tanto en nuestros demás compromisos, que decimos que cuando encontremos un rato libre, leeremos. Pero, si de verdad queremos ser lectores constantes, la lectura es un compromiso que podemos hacer, y separar y agendar un espacio para ello, así como agendamos citas, reuniones, o ensayos. No es necesaria toda una tarde, el tiempo dependerá de nuestra rutina personal: hay quienes pueden separar una hora diaria, y también hay quienes sólo pueden dedicar 20 minutos tres días a la semana. Sin embargo, asumir el compromiso conscientemente es una muy buena forma de alimentar nuestro hábito de lectura.  

Llevar un libro

Una de las ventajas de muchas editoriales es que ponen a nuestra disposición libros con el tamaño ideal para llevarlos en un bolso. Podemos aprovechar estas ediciones, llevarlas con nosotros constantemente, o tener siempre un libro en el bolso, morral, etc. De esta forma, cuando tengamos un tiempo durante el día, podemos sentarnos a leer si estamos en una sala de espera, por ejemplo. O si llegamos muy temprano a una cita, también podría ser. La idea de esto es que podamos aprovechar cualquier espacio de espera, o cualquier tiempo muerto.

Aprovechar el tiempo muerto

El tiempo muerto no sólo ocurre en la fila del banco, en el transporte, o en una sala de espera. Cuando estamos en casa, a veces sucede que nos aburrimos o no sabemos qué hacer, y en esta época, ya estamos acostumbrados a que cuando esto sucede, miramos nuestro celular y nuestras redes sociales, y en eso, se nos puede pasar una cantidad considerable de tiempo, que podemos dedicar a actividades más provechosas. Una vez más, se trata de asumir el compromiso y entrenar nuestra mente, para que cuando nos sintamos sin nada que hacer, podamos abrir un libro en vez de revisar nuestro celular.

Recordar nuestras lecturas favoritas

Si hace mucho tiempo no nos sentamos a leer, puede ser difícil retomar el hábito con un libro que no conozcamos. El consejo aquí es recordar y releer los libros que más nos gustan, los que nos hacen no querer soltarlos, los que nos hacen emocionarnos por la lectura. Así, el compromiso de leer no se convierte en una obligación más, por decirlo así, y nos puede dar el empujón y la motivación que necesitamos para seguirlo haciendo y embarcarnos en nuevas lecturas.  

Retarnos

Por último, retomamos un tema que ya tratamos en un artículo anterior: el de los retos creativos como forma de construir un hábito saludable. Según nuestro tiempo y rutina personal, podemos retarnos a nosotros mismos a cumplir con un reto de lectura, por ejemplo: leeremos 30 páginas al día, o un libro o dos por mes, las posibilidades son muy numerosas. Para saber más sobre cómo puede funcionar un reto de lectura, los invitamos a leer uno de nuestros artículos anteriores aquí.

Esperamos que esta serie de consejos sencillos sean de utilidad, y podamos tener un año lleno de mucha lectura.

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