Escribir pensando en imágenes

La semilla de los cortometrajes, desde la imagen y la palabra al guion.

Lo que perdura después de la palabra escrita es una imagen que se fija en la memoria de quien la concibe y de quien la ve, una imagen que se empieza a construir desde las acciones, desde la espacialidad, desde los matices de los caracteres y las emociones; un tono y un ritmo que las acompaña. Todo confluye en las imágenes.

Existe una primera imagen que es matriz, es reveladora en el sentido de que en ella puede estar el contenido mismo del cortometraje y esa imagen se ha convertido en la guía de cualquier idea. De ahí, al interrogarla, surgen las secuencias puesto que el guión se construye pensando en el panorama general del cortometraje, en torno al gran tema de fondo. Así cada escena es tan imprescindible como la imagen que se construye para comunicarla. La palabra escrita en el guion es el punto de partida, pero visualizarla y crearla es la gran tarea.

Hay un contenido en la imagen que si se piensa es el gran giro del cine contemporáneo, poder interrogar sobre qué es lo que nos está entregando cada imagen y qué debemos ver en ella. La historia no es lo que único que nos interesa, puesto que en el momento de desarrollar un cortometraje, es el pretexto para encontrarnos con un tema que moviliza todas las imágenes.

En ese sentido, se debe escribir pensando en un contexto, en una reflexión que guía el orden de esas imágenes, en el carácter casi líquido e intangible del contenido de una imagen capaz de significar y de desbordarse de los límites mismos de la pantalla, del tiempo, y de la escritura misma, puesto que se debe abogar por la mirada y por poder guiar una mirada que escrute el mundo.

Raymond Carver, autor de historias de una sencillez sorprendente, hablaba de una frase inicial, detonadora, la escribía sin saber la historia y, aquella frase, permanecía en la hoja hasta que la retomaba y la historia estaba enseguida. Esa es la cuestión.

Nos encontramos con innumerables escritos y manuales que facilitan herramientas comunes a la escritura de un guion, pero si pensamos más allá, este proceso se debe convertir en un método personal donde se empiece a identificar un pensamiento propio que va más allá de resolver historias, puesto que existe un pensamiento que unido al tema nos llevan a desarrollar una propuesta.

El método propio de un guion se da en la medida en que se piensa en cómo se puede ir desarrollando y como se acopla al tema. En cómo se debe escribir para que aquello que aún no es material se pueda casi sentir, puesto que el guion no es la historia definitiva, ni la película final.

El guion se escribe entonces, como aquella caja de herramientas donde se puede descubrir una acción secuenciada, parte de una escena. Pero después de un punto seguido, se puede anotar una descripción del lugar, una instrucción, una intención, destacar una sensación,  resaltar un objeto o proponer una atmósfera, sin olvidar cómo todo esto está contemplado para cargarse de vida.

Es indispensable, recordar una y otra vez esta frase de Annemarie Meier: “observemos lo cotidiano, fijémonos, analicemos las cosas desde el punto de vista de su propio secreto”, entonces aparece la palabra describiendo ese hallazgo, pero teniendo en cuenta siempre cómo ese encuentro fortuito y casi milagroso con la realidad puede volver a configurarse, pensando en lo que se va a ver, anotando la veces necesarias lo que esa primera imagen nos va entregando.


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Cristian Hidalgo, escritor invitado:

Nacido en Pasto (Nariño, Colombia), el 6 de agosto de 1996; estudiante del pregrado en Artes Plásticas  y Cine y Televisión de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, interesado en la fotografía, la escultura y la instalación;  ha dirigido y producido diferentes cortometrajes, es coordinador del Cine Foro: Representaciones de la violencia en el cine Colombiano, colaborador en la revista digital Discurso Audiovisual, fue seleccionado en el 9no Festival de Cine Corto de Popayán en la convocatoria de guion “Del dicho al hecho” con el guion “Las Migraciones” y en el 15 Bogoshorts  en la categoría “En Obra” con el mismo guion, productor del  cortometraje documental “Días Circuídos” ganador en el 13 Festival Internacional de Cine de Pasto, productor del cortometraje “Susurros del vientre”, seleccionado a Pitch Público en el FICME Académico 2017 y actualmente se encuentra en la producción de su proyecto documental “La Casa Grande” y el cortometraje documental “Seres”.

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