Tolkien y Lovecraft: Mitologías comparadas

En este artículo, comparamos los trabajos de dos de los más reconocidos autores de ficción del siglo XX, cuya extensa obra comprende relatos que han llegado a ser considerados una mitología completa.

La pregunta por el mito y su función puede tener muchísimas respuestas, ninguna de ellas definitiva. Sabemos que desde los tiempos de las más antiguas civilizaciones, los mitos y las leyendas han sido narrativas comunes para explicar y dar sentido al mundo. En ese orden de ideas, la mitología nos ha servido como una serie de relatos que nos explican cómo se creó el mundo, cómo funciona, y especialmente, cómo y con qué propósito fuimos creados los seres humanos. 

Así entonces, la mitología también proporciona una especie de guía o código de comportamiento. Muchas de estas narrativas permanecen con las civilizaciones por un sinnúmero de generaciones, y en muchos casos son recopiladas y conservadas en textos. La epopeya de Gilgamesh en Mesopotamia, las Edda vikingas, o el Popol Vuh maya son algunos ejemplos de relatos compilados en textos que hoy en día podemos leer.

En la literatura de ficción, las diferentes mitologías han ejercido una gran influencia en muchos autores para situar sus obras en mundos y realidades alternas, cuya creación y sentido se explican de la misma manera en la que lo hace un mito. Y en el siglo XX surgieron dos importantes referentes, considerados creadores de mitologías: J.R.R. Tolkien y H. P. Lovecraft. A continuación, compararemos brevemente sus narrativas, para identificar qué características tienen o no en común entre ellos.

Howard Philips Lovecraft fue un escritor estadounidense, considerado uno de los más grandes representantes de los géneros literarios de la ciencia ficción y el terror. En su obra se destaca un ciclo literario conocido como “Mitos de Cthulhu”. En esta colección de relatos se explora la particular visión y explicación del mundo que ideó Lovecraft. Vale la pena aclarar inicialmente que el mundo y el universo de los que habla Lovecraft son los nuestros. 

Una de las premisas más importantes que Lovecraft transmite al lector en sus relatos es la completa irrelevancia de la existencia humana para el universo y los seres monstruosos que habitan sus abismos. De hecho, la existencia de la raza humana podría ser accidental. Se hace evidente que estos seres,que pueden ser o Dioses Exteriores, Primigenios, Dioses Arquetípicos o Razas Menores, obedecen a propósitos desconocidos e inconcebibles para los humanos, y cualquier acercamiento a esta verdad los puede conducir a la locura. Lovecraft usa varios recursos como las visiones, los sueños, o los encuentros fortuitos para acercar a un desprevenido personaje a esta realidad aterradora.

Los “Mitos de Cthulhu” también tienen una característica muy especial, que los acerca bastante a cómo se han construido y expandido los mitos de las civilizaciones de nuestro planeta. Si bien la creación de toda esta cosmovisión fue Lovecraft, estas historias fueron complementadas y expandidas por otros escritores, pertenecientes al denominado Círculo de Lovecraft. Entre ellos, August Derleth pretendió organizar y relacionar todo este mundo de diferentes criaturas. Esta clasificación de Derleth, de hecho, no es muy tenida en cuenta, dado el carácter judeocristiano y cargado de valores humanos que le atribuye a la relación entre estos seres, representando en ellos conceptos como la lucha del bien y mal. Esta interpretación deja de lado un aspecto de la visión de Lovecraft ya mencionado, el carácter desconocido, inimaginable, e indiferente de estas entidades, razón por la cual no es muy tenida en cuenta. Sin embargo, e independientemente de esto, se destaca el esfuerzo del Círculo de Lovecraft por expandir estos imaginarios más allá de lo relatado por un solo autor original. 

Por otra parte tenemos a John Ronald Reuel Tolkien, escritor británico y creador de obras como “El Señor de los Anillos”, “El Hobbit”, o “El Silmarillion”. Estas obras nacieron como una inquietud de Tolkien por darle a Inglaterra su propia épica mitológica, así que de alguna u otra forma, la mitología e historias de la Tierra Media se refieren a nuestro mundo real. Sin embargo, si Lovecraft revela al lector su visión del mundo y su razón de ser (o falta de ella) de manera indirecta, en el caso de Tolkien es todo lo contrario.

Tolkien nos cuenta con claridad y detalle cómo el mundo fue creado por un ente supremo, similar sin duda a la figura del Dios cristiano. Este es un creador que conoce, ama, y atiende su obra, que fue creada con plena intención y sobre la cual puede intervenir, también intencionalmente. Crea también una jerarquía de seres como los Valar y los Maiar, que son sus ayudantes para crear el mundo y guiar a las razas que lo poblarán. También se cuenta la razón e inicio del mal en el mundo, estableciendo así un conflicto que estará presente durante eras.

La obra de Tolkien sobre la Tierra Media, recopilada bajo el nombre de Legendarium, es de una magnitud inmensa. Y si bien el autor no contaba con un círculo de discípulos que expandieran su obra, como Lovecraft, hay que destacar la labor de su hijo Christopher, gracias a quien gran parte de estas historias han sido editadas y publicadas.   

Después de esta comparación, podemos concluir que hay bastantes características en común entre las mitologías de Tolkien y Lovecraft. Primero, ambos autores hablan de nuestro universo actual. Los personajes y criaturas sobrenaturales descritos en ellas suelen obedecer a determinada clasificación o jerarquía, sin embargo, la forma en la que estos seres se relacionan con los humanos es muy diferente. Mientras que en Tolkien estos seres representan la ayuda y guía divina para las razas que pueblan el mundo, en Lovecraft la humanidad es totalmente insignificante para ellos, o a veces, un simple accesorio en propósitos desconocidos.

Es evidente que los relatos de Tolkien tienen mucho más en común con mitologías que explican el mundo, y las cosas y los seres que lo habitan. Los relatos de Lovecraft, por el contrario, incluso se han considerado “antimito”, debido a la poca participación del ser humano en la construcción y funcionamiento del mundo lovecraftiano. Sin embargo, y a modo de consideración personal, ambos autores logran construir y establecer una realidad en la que ocurren sus historias, en las que hay ciertas presencias superiores, cuyas reglas y comportamientos, conocidos o no, pueden incidir en esta realidad.

La literatura está llena de nuevos mundos, creados y dotados de sentido por sus autores. Y este artículo cierra con una invitación a hacernos recomendaciones: ¿qué otras mitologías conocen nuestros lectores dentro de las narrativas de ficción? 


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