¿Quiénes son artistas?

Querida lectora o lector: Le confieso que me ha sido muy difícil escribir este artículo. Las ideas aparecían en mi cabeza pero me era difícil atrapar alguna que me gustara lo suficiente. Fue por eso que, en el momento de mayor turbulencia mental de las últimas semanas, tuve que recurrir a un viejo método para estimular la escritura. El método consiste en intentar responder una pregunta absurdamente compleja, escribir todo lo que me salga del jopo[i] sobre el tema y después organizar el balbuceo en los raticos que me quedan para escribir.

Así fue como escogí la interrogación que titula esta nueva entrada para Alterciclo[ii], la cual funciona como mi garabateo bloguero del mes de marzo. Después de esto, convertí esta pregunta en uno de los dulces suplicios a los que me someto para no perder la buena costumbre de tener crisis existenciales. Esto sucede porque, al igual que los seguidores y seguidoras del divino marqués[iii], creo que el dolor es inseparable del placer… y bueno, no hay mayor dolor que cuestionar una de las abstracciones que más amo dentro del plano de la cultura.

Es importante anotar que me refiero a los y las “artistas” como una abstracción porque es un concepto susceptible a caer en idealizaciones devenidas en lugares comunes, las cuales no comprenden adecuadamente lo que realmente ocurre en el mundo en el que vivimos. Y es por estos lugares comunes que la idea de “artistas” se me hace algo fantasiosa y peligrosa, ya que alimenta y consolida diversos reductos conceptuales que intentan capturar una “esencia última” capaz de fijar definitivamente lo que es y no es artístico. Una esencia que, a la final, retiene de forma insuficiente e insatisfactoria lo que podrían ser los y las artistas.

Tal vez podríamos entrever algo de este concepto si buscamos quienes podrían portar tan distinguido título. Empecemos por lo más básico: Sugiero que convengamos (de momento) que los y las artistas son quienes realizan una cierta actividad de creación física, emocional e intelectual[iv]. Si me siguen hasta aquí, no creo que tengamos mayores inconvenientes. Pero, si damos el siguiente paso al intentar concretar qué tipo de actividad realizan, encontraremos las primeras dos complicaciones que nos ayudaran a desarrollar este texto[v].

Aquí nos enfrentaremos al primer lugar común que encontramos al definir quienes pueden ser artistas, el cual es la idea de que los y las  artistas son quienes practican algún arte[vi]. Con la infinidad de nuevas expresiones y paradigmas culturales surgidos en el último siglo, no parece descabellado resistir a esta concepción al calificarla como una mirada que limita la actividad artística a prácticas anacrónicas de la creación. Prácticas incapaces de dar cuenta de la variedad de fenómenos culturales alrededor de la actividad creadora.

Si nos limitáramos a considerar artistas a quienes se dedican a la creación desde lenguajes, códigos e instituciones ceñidas a la anterior consideración, no podríamos entender suficientemente los fenómenos que ocurrieron y que ocurren en el campo de la cultura. Con estos límites no entenderíamos porque el artista Bernardo Salcedo gano Concursos Dante Alighieri con su obra “Lo que no supo Dante: Beatriz amaba el control de natalidad” (1966) y porque la embajada italiana se resistió a entregar el premio. Tampoco entenderíamos los orígenes del arte conceptual en Colombia y el porqué “Hectárea de heno” (1970) de Salcedo representa un hito en la historia del arte (plástico) colombiano y una entrada a nuevos modelos de creación, codificación y expresión artística para nuestro contexto cultural.

Bernardo Salcedo (1966)
“Lo que Dante nunca supo (Beatriz amaba el control de natalidad)”
Ensamblaje
80 x 120 x 50 cm

Bernardo Salcedo (1970)
“Hectárea de Heno”
Instalación
Dimensiones variables

Habiendo mencionado esos últimos acontecimientos, considero que estos me permiten introducir nuestro segundo lugar común: el imaginario de la geniecilla y geniecillo que –aún en la más profusa variedad y solvencia expresiva– “siente” y “contempla” facetas relevantes de nuestro mundo a través de su solitaria ventana mental.

A diferencia del punto anterior, esta perspectiva no limita la actividad artística a ciertos productos de la creación, sino que lo hace a través de la sobrevaloración de quien produce estas creaciones. En esta concepción, los y las artistas se separan de su gremio y “trascienden” a celebridades dotadas de habilidades supraterrenales, las cuales son capaces de capturar facetas inusitadas de la realidad con algún valor para el mundo fuera de sus cabezas. El problema es que estas capturas, mas veces de la que es sería posible contar, son solo las reiteraciones de perspectivas ensimismadas en una unilateral forma de ver y construir el mundo.

Aquí hay una posibilidad para superar los criterios de las antiquísimas “bellas artes”, pero aún así esta concepción sigue respondiendo a imaginarios ineficientes de lo que hacen las y los artistas en la actualidad. Esto sucede porque una posición que diviniza el trabajo de un particular permite desembarazarse (en parte) de ciertas imposiciones culturales e institucionales, pero otorga a la experiencia singular una engañosa validez y valor cultural. Demasiado poder y relevancia en un contexto que principalmente está construido en la diversidad expresiva y el trabajo de toda una comunidad.

Por ejemplo: Si decimos que la contemporaneidad en la obra de Roberto Ferri está en el heroico grito que se eleva más allá de “el caos deprimente del muy célebre arte actual”[vii], no solo estaríamos recluyéndonos a un reducido entendimiento sobre los fenómenos artísticos, sino que también estaríamos sublimando una idiosincrasia particular con poca relevancia en la construcción de las culturas contemporáneas. Pero si tomamos el caso de Ferri junto con el de otros artistas como el rechazo a la obsolescencia de ciertos discursos estéticos, aquí obtendríamos una apuesta artística con el verdadero potencial para responder a nuestra realidad cultural. Eso haría que el solitario y “heroico” grito de algunos/as creadores/as como Ferri participara con mayor relevancia del coro que canta con malestar frente al submundo elitista y anti-democrático del arte.

Por eso es importante sacar la cabeza de este segundo lugar común a través de la des-individualización de la creación. Haciendo esto, la concepción romántica de la genialidad particular empezará a perder terreno en la cultura popular y podría permitir que la solvencia (y libertad) expresiva de una persona –junto con otras– tenga un valor real para las diferentes sociedades del siglo XXI. Es abrirle un paso a la interdependencia de los fenómenos para empezar a urdir la constelación de la creación artística, generando y agrupando procesos y resultados artísticos como una respuesta cultural al entorno en el que vivimos.

Habiendo dicho esto, hemos tocado el techo de nuestro escrito. Querida lectora o lector, probablemente esté pensando que estas palabras se han quedado cortas al intentar responder a la pregunta del encabezado. Pues bien, efectivamente este artículo no solo no respondió a la pregunta, sino que es posible que haya generado más incógnitas de las que se pretendía responder. Y es por eso que estoy conforme con este resultado.

En este ejercicio hemos explorado incipientemente dos concepciones bastante usuales al momento de distinguir quienes pretenden dedicarse al arte. Claramente estas no son las únicas concepciones recurrentes dentro de esta distinción[viii], pero son una buena introducción para pensar y problematizar de forma colectiva los reductos conceptuales que limitan las posibilidades de lo artístico en el campo cultural. Por eso espero con este artículo haber provocado un par de preguntas –y si me fue bien, un par crisis existenciales– alrededor de los trabajos que realizan esas personas que se llaman “artistas”.

Para relajar un poco las reacciones que espero haber suscitado, le propongo que comparta con todos/as nosotros/as esos pensamientos que retumban en su cabeza con respecto a quienes son artistas. Tal vez, con sus opiniones y sentires, podamos reconstruir esta reflexión y logremos llegar a conclusiones más satisfactorias de las que fueron encontradas en este artículo. Así que… ¡Nos vemos en los comentarios!


  • [i] Término coloquial para referirse al trasero, cola o culo.
  • [ii] Antes de entrar en materia, debo hacer un par de aclaraciones:
  1. La pregunta tiene una intención propedéutica. Esto quiere decir que es más un estímulo para la introducirse en el campo disciplinar de las artes que una búsqueda por una respuesta que sea suficiente y satisfactoria.
  2. La pregunta tiene un carácter predominantemente social. Esto quiere decir que no me interesa abordar la pregunta desde los cuestionamientos de un imaginario que desvincula la producción artística del ámbito social en el que se desarrolla y de los agentes con los que interactúa.
  • [iii] Donatien Alphonse François de Sade (el gran Marqués de Sade).
  • [iv] Podríamos decir que es física por ser una actividad que materializa una idea y apela a la percepción para expresarla; emocional por ser una actividad que implica una implicación emocional por parte del creador/a y que puede tener una intención de comunicación emocional con otros/as; e intelectual al ser una actividad que involucra procesos cognitivos de diversos tipos de reflexión o de pensamiento consciente.
  • [v] En este artículo evitaremos hablar de los fines (o razón de ser) de los y las artistas, eso para no desviarnos a un nuevo y tenaz callejón sin salida.
  • [vi] Entiéndase que practican alguna de las “bellas artes”, las cuales se refieren a la pintura, la escultura, la música, la arquitectura, la danza y la poesía desde sus concepciones más tradicionales y conservadoras.
  • [viii] Han quedado en el tintero muchos otros lugares comunes tales como la “artistificación” de quien participa en espacios de privatización de objetos artísticos (llámense exposiciones, bienales, ferias, etc.) o la “artistificación” de todos quienes son presentados y amparados únicamente a través de discursos encriptados en la jerga de los y las intelectuales del momento.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Mario Trujillo dice:

    Es muy bacano como logras sumergir al lector y hacerlo participe del texto, muy bien logrado !!

    Le gusta a 1 persona

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