Los standards en el jazz: contexto e importancia

Para los conocedores del jazz, el término “standard” es un término común. En este artículo exploramos de dónde viene, y por qué son tan importantes para esta tradición y práctica musical.

El término “standard” no es tal vez un término muy conocido en la música, pero sin duda sabemos a qué se refiere. Un standard es una composición popular o reconocida, establecida como un tema del repertorio estándar de determinado estilo o género (de ahí el nombre). Por ejemplo, la quinta o novena sinfonía de Ludwig van Beethoven se consideran parte del repertorio estándar de la música sinfónica, o de lo que comúnmente se conoce como música clásica. Si nos ponemos a pensar en la música que escuchamos, seguramente podremos identificar alguna composición que pueda ser considerada como un standard dentro del rock, pop, músicas tradicionales, etc.

En el jazz, especialmente, se acostumbra dar mucha importancia a este repertorio de standards. Es muy curioso ver que este repertorio específico tenga orígenes tan variados. Según el sitio web JazzStandards.com, no solo hay temas compuestos por músicos de jazz, también hay composiciones para musicales, películas, canciones del folklore norteamericano o internacional, etc. Y entonces, ¿por qué es tan importante este repertorio para la práctica del jazz?

Para el escritor Ted Gioia, en su libro “The Jazz Standards: A Guide to the Repertoire”, el conocimiento del repertorio de standards es más importante para un músico de jazz que para un músico clásico, por ejemplo. Dada la naturaleza improvisatoria y espontánea del jazz, es muy posible ver que un grupo de músicos decida el repertorio a interpretar tan solo minutos antes del concierto, o incluso estando ya en escena. Por eso conocer el repertorio es esencial, ya que para muchos músicos representa la posibilidad de más oportunidades para trabajar y tocar.

Si bien se acostumbraba aprender estos temas de oído, en la década de los 40 empezaron a aparecer guías escritas para tocarlos en formatos llamados lead sheets. Las compilaciones de lead sheets tomaron el nombre de fake books, y llegaron a ser consideradas una herramienta fundamental para todo músico profesional. Sin embargo, era común notar que había errores importantes en estas guías. Y este hecho llevó a la creación del Real Book, una publicación inmensamenta exitosa y que marcaría un momento importante en la pedagogía y práctica del jazz.

En el Berklee College of Music de Boston, en la década de 1970, un grupo anónimo de estudiantes propuso compilar un fake book mucho mejor y más exacto que los que ya llevaban tiempo distribuyéndose. Este proyecto fue una creación totalmente independiente, sin ninguna gestión de derechos de autor sobre los temas incluidos, e impreso en papelerías locales, como cuenta Nate Chinen en uno de los episodios de “Playing Changes: Jazz for the New Century”. Se le dio el nombre de “The Real Book” y fue un éxito rotundo.

A partir del Real Book, sucedieron varias cosas. Para muchas personas, se convirtió en una herramienta supremamente útil para aprender rápidamente temas del repertorio de standards, y para otros se consideró una especie de trampa, totalmente en contravía de la práctica tradicional de aprender los temas a oído. Lo que sí fue innegable, fue la importancia de esta publicación para el surgimiento de nuevos recursos pedagógicos como los play-alongs que publicó la compañía Hal Leonard, que son grabaciones de una sección rítmica (batería, bajo, guitarra o piano) tocando los acordes de un standard, para que los músicos puedan improvisar encima, una herramienta muy aprovechada en escenarios de no poder salir a tocar con otros.

Este tipo de herramientas aún son utilizadas por estudiantes y escuelas de jazz a nivel mundial, incluyendo la universidad en la cual cursé mi carrera de música, con énfasis en jazz. Siempre se nos animó a tener un buen conocimiento del repertorio de standards, ya que estos temas nos serían muy útiles en gran variedad de escenarios: jams, conciertos sencillos, ensambles, como recurso para practicar arreglos o improvisación, etc. Incluso, teníamos que ir construyendo una lista de repertorio a lo largo de la carrera, lista a la que semestre a semestre añadíamos standards que teníamos que saber de memoria, para que al momento de graduarnos contáramos con una lista de mínimo cincuenta standards aprendidos.

Sin embargo, y aún con todas estas posibilidades de aplicación y estudio de este repertorio, hay algunas situaciones que vale la pena discutir al respecto. Ted Gioia hace una importante aclaración, y es que la grandísima mayoría de estos temas provienen de contextos y épocas ajenos a los actuales, notando también que hay muy poco repertorio reciente que pueda considerarse un standard de jazz. Y especialmente, estando en países diferentes a los Estados Unidos, suelen dejarse de lado los repertorios tradicionales o populares de nuestros territorios, recientes o antiguos, sobre todo en los espacios pedagógicos. 

Gioia también comenta sobre los músicos de jazz que han llevado repertorio del rock y el pop a la práctica del jazz, de artistas como Radiohead, Björk, Michael Jackson, etc, canciones que a pesar de ser ya reconocidas dentro del repertorio del jazz, aún no tienen el título de standard. Versionar a Radiohead, de hecho, podría ya considerarse una práctica frecuente para los músicos de jazz.

Afortunadamente, las cosas empiezan a verse diferente fuera de estos espacios, ya que mundialmente el jazz tocado en diferentes países ya ha tomado las sonoridades de dichos lugares, y existen cantidades enormes de voces creativas que traen a la escena mundial propuestas innovadoras basándose en la tradición y lo nuevo. Y esto incluye claramente a la práctica de tocar standards, las formas de tocarlos ya no son las mismas que en la época en la que se popularizaron, como podemos ver en esta versión de 2021 de “In a Sentimental Mood” (interpretada por Shai Maestro, Jorge Roeder, y Ofri Nehemya), un standard de Duke Ellington, de 1935.   

Y para cerrar, la invitación es a pensar en estas historias y problemáticas, que podamos disfrutar del jazz de todas las épocas conociendo un poco más de la historia de su práctica, que nos interesemos por la historia de esos temas que repetimos y repetimos hasta aprendernos de memoria, y sobre todo, que encontremos nuevas maneras de conocerlos, escucharlos, e interpretarlos.


Anuncios

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s